1. La centralidad contradictoria de los medios de comunicación
Uno de los datos más reiterados en los análisis de coyuntura de la actualidad es el de la creciente importancia que han ido conquistando los medios de comunicación social en la definición de las cuestiones relativas al gobierno y a la representación política de las sociedades.
En las últimas décadas, varias voces se han alzado ya sea para denunciar una intromisión creciente de las lógicas mediáticas en la vida política o para vislumbrar la posibilidad de que los medios de comunicación contribuyan de forma decisiva a una democratización más intensa de la vida social. Abundan en el mundo académico contemporáneo los defensores y detractores de la televisión, los evaluadores críticos o los entusiastas de la red Internet, los impugnadores de una suerte de "tecno-fascismo" mediático o los promotores de una democracia telemática de nuevo tipo.
Pocos temas como el de los efectos de los medios de comunicación sobre la arena de discusión de los asuntos públicos han generado reacciones tan contrapuestas. No deja de ser insólito que, en el plano académico, los medios sean acusados de enajenar al ser humano, por un lado, y que por otro, resulten elogiados por poder hacer exactamente lo contrario, es decir, por promover un eventual reencuentro consigo mismo.
Y sin embargo, también registramos en esta polémica a quienes se apartan de ambos extremos generalizadores para subraya... leer más
1. La centralidad contradictoria de los medios de comunicación
Uno de los datos más reiterados en los análisis de coyuntura de la actualidad es el de la creciente importancia que han ido conquistando los medios de comunicación social en la definición de las cuestiones relativas al gobierno y a la representación política de las sociedades.
En las últimas décadas, varias voces se han alzado ya sea para denunciar una intromisión creciente de las lógicas mediáticas en la vida política o para vislumbrar la posibilidad de que los medios de comunicación contribuyan de forma decisiva a una democratización más intensa de la vida social. Abundan en el mundo académico contemporáneo los defensores y detractores de la televisión, los evaluadores críticos o los entusiastas de la red Internet, los impugnadores de una suerte de "tecno-fascismo" mediático o los promotores de una democracia telemática de nuevo tipo.
Pocos temas como el de los efectos de los medios de comunicación sobre la arena de discusión de los asuntos públicos han generado reacciones tan contrapuestas. No deja de ser insólito que, en el plano académico, los medios sean acusados de enajenar al ser humano, por un lado, y que por otro, resulten elogiados por poder hacer exactamente lo contrario, es decir, por promover un eventual reencuentro consigo mismo.
Y sin embargo, también registramos en esta polémica a quienes se apartan de ambos extremos generalizadores para subrayar que los medios de comunicación no generan efectos aislados ni poseen una naturaleza inmutable a priori, sino que sus acciones concretas dependen del contexto en el que se despliegan. En el mismo sentido, se podría añadir que desde la invención del alfabeto fonético, 770 años antes de Cristo, hasta la introducción de la televisión satelital, en la última década, hablar de medios de comunicación es invocar a diversas técnicas sociales que sólo con mucha dificultad podrían evaluarse bajo un solo manto conceptual. Cada medio tendrá efectos particulares, dadas sus especificidades tecnológicas y sociales, y el contexto en el que se inserta para actuar. Por eso, una reflexión particularizada resulta destacable aquí como una tercera ruta dentro de este debate.
2. Qué investigamos
En una primera instancia, la presente investigación busca reflejar esta discusión de la manera más ordenada posible, pero también se propone incorporar en ella ingredientes que hasta ahora y a pesar de su incidencia directa, no habían sido tomados en cuenta, salvo de una forma residual. El principal de todos ellos, como se explicará más tarde, debería ser una analítica de lo que podría llamarse, usando una denominación ya clásica de Michel Foucault (1976), la "microfísica del poder" periodístico, es decir, una disección casi "anatómica" de los dispositivos que operan dentro de los núcleos productores de información pública y, en nuestro caso, sólo los de índole política.
Una vez alcanzada esa meta, se ensayará una reflexión que eventualmente nos permita participar, con puntos de apoyo innovadores, en el aludido debate sobre las conflictivas relaciones entre los medios de comunicación y los sistemas políticos. De alguna manera, se pretenderá indagar entonces cuán relevantes son realmente los engranajes del periodismo especializado en la política para el desempeño de la vida pública.
El espacio físico de observación del presente trabajo es Bolivia, país que desde 1982 vive un periodo de estabilidad democrática, caracterizada por la sucesión regular y periódica de gobiernos electos en condiciones aceptables de libertad externa e interna de expresión 1. El espacio temporal abarca la última década de este periodo, elegido aquí, porque en él, los medios de comunicación experimentaron cambios importantes en cuanto a su estructura de propiedad y participación en los procesos de decisión colectiva.
Por todo lo antecedente, nuestra investigación concentra su mirada en un ámbito, que, en uso libre de un término acuñado por Pierre Bourdieu (1997), denominaremos en lo sucesivo "campo político-periodístico". Recibirá ese apelativo aquel espacio de actividad humana y técnica, cuya meta principal es la producción de noticias orientadas a la difusión pública, que en nuestro caso, se reducirán a aquellos referidos a la realidad política. Para más precisión, el sociólogo francés se refiere un campo de fuerzas, sujeto a "leyes" propias, y que por ende, no puede ser comprendido sólo a partir de factores externos. Son precisamente las "leyes" de este microcosmos las que buscaremos desentrañar mediante este esfuerzo académico 2.
Como es de suponer, son varios los factores que concurren en la producción de unidades de información política. A fin de reducir convenientemente la complejidad de este campo nos restringiremos a considerar sólo los factores humanos, es decir, a los individuos que, organizados o solitarios, participan del proceso. Éstos son:
• Los miembros del equipo periodístico clasificados en sus jerarquías internas.
• Los propietarios y/o administradores de la empresa mediática.
• Los personajes públicos o fuentes informativas participantes del sistema político que aportan con los datos y valoraciones que sirven de materia prima para producir los mensajes.
Esta reducción inicial del campo político-periodístico a estos tres componentes tiene la virtud de haber excluido de la nómina observable al entorno técnico que hace viable la difusión material de los frutos del proceso productivo. De esa forma, el campo no sólo se hace menos complejo y más abordable, sino que sólo reúne a aquellos actores activos interesados en regular los efectos del contenido informativo. En compensación, la inclusión en él de los portavoces políticos permite superar las fronteras conceptuales entre la empresa periodística y el sistema político. De ese modo, vislumbramos la meta de hacer visible una lógica común capaz de hacer fluida la interacción de los medios y el sistema político.
En tal sentido, el campo político-periodístico sería un eslabón que acopla el sistema mediático con el de la representación política, y que reúne, por un lado, a los productores directos e indirectos de la información pública, es decir, a los periodistas y sus empleadores, y por el otro, a los políticos que organizada o individualmente se han especializado en interactuar con los medios a fin de proporcionarles datos relevantes acerca de su actividad.
Como veremos más adelante, la construcción de este objeto de estudio, llamado campo político-periodístico, aporta una perspectiva original dentro del debate en curso, porque por lo general, hasta ahora se han analizado las relaciones entre los medios de comunicación y los sistemas políticos de una manera dicotómica sin considerar sus formas específicas de acoplamiento estructural. Las explicaciones posteriores permitirán sopesar la relevancia de esta perspectiva.
Al mismo tiempo, una observación preliminar de nuestro ya definido objeto de estudio permite vislumbrar que la principal transformación vivida por los medios de comunicación en este último tiempo ha sido la llamada concentración de la propiedad mediática. Este proceso, por el cual un número cada vez menor de empresarios obtiene el control patrimonial de una cantidad creciente de medios de comunicación, se inició en Bolivia a partir de 19983. Este factor es una variable decisiva de nuestra investigación.
La pregunta que normalmente se formula al abordar este tema es cuáles son los efectos relevantes de la concentración de la propiedad mediática, primero, sobre el comportamiento del campo político-periodístico y, segundo, a través de éste, sobre el sistema político con el que éste interactúa. Así, este trabajo pretende incorporar la variable económica de la concentración de la propiedad mediática dentro de la teoría del campo político-periodístico a fin de enriquecer el análisis propuesto. Luego, con el cúmulo de datos obtenidos, podríamos participar eventualmente en el debate acerca de si los medios de comunicación están programados para generar turbulencias en el sistema político, si, por el contrario, refuerzan o enriquecen el funcionamiento de la democracia, o si sencillamente canalizan las disputas de poder surgidas en la sociedad interviniendo sólo episódicamente en la confrontación.
3. Objetivos
Por todo lo señalado hasta aquí y a fin de precisar los alcances de la investigación, las metas de la misma fueron las siguientes:
a. Construir un panorama plural e interpretativo del debate actual sobre la interacción entre los medios de comunicación y los sistemas políticos, que, a su vez, sirva de plataforma de despegue para el abordaje del tema mediante una investigación en el terreno de la práctica.
b. Obtener un diagnóstico lo más completo posible de las regularidades en el funcionamiento del llamado campo político-periodístico, tomando en cuenta los aportes teóricos sobre el particular y la experiencia verificable en Bolivia durante el periodo 1990-2003. Forman parte de ese diagnóstico sus antecedentes históricos, sus rasgos más destacados y la manera en que confluyen las fuerzas que dan forma a los contenidos informativos de los medios de comunicación 4.
c. Inferir de ahí el impacto de la concentración de la propiedad mediática en la ampliación o restricción de la autonomía de las redacciones periodísticas y su consiguiente efecto sobre el sistema político boliviano.
d. Establecer si es pertinente hacer inferencias claras entre la concentración de la propiedad mediática, la evolución del grado de autonomía de las redacciones, el impacto desestabilizador o estabilizador de los medios sobre el mundo político y los niveles de conflicto existentes entre redactores y propietarios.
e. Traducir las conclusiones obtenidas en reflexiones que aporten al debate en torno a las conflictivas relaciones entre los medios de comunicación y los sistemas políticos de representación. Ello implica, entre otras tareas, responder a la pregunta de si la concentración de la propiedad mediática socava, refuerza o carece de impacto directo sobre la acción política en particular.
4. Hipótesis
De esta investigación cabe esperar los siguientes datos:
a. La concentración de la propiedad mediática, iniciada en 1998, habría debilitado la capacidad de control del sistema político boliviano sobre los empresarios del sector. Esto significa que las probabilidades de una alianza entre empresarios mediáticos y políticos se habrían tornado más inestables o más favorables para los primeros.
b. De forma paralela, se habrían reducido los ámbitos de autonomía de las redacciones y disciplinado los factores de producción informativa a fin de generar ofensivas puntuales y compactas contra segmentos importantes del sistema político.
c. Así, aunque las posibilidades de impugnación política se habrían multiplicado para las redacciones, no lo habrían hecho a raíz de un incremento en su autonomía, sino más bien impulsados por las directrices de los propietarios. Entonces, se habrían liberado iniciativas, pero para canalizar conductas mejor controladas.
d. Estas nuevas "libertades restrictivas" habrían disminuido la intensidad del conflicto entre periodistas y propietarios a raíz de la identidad y el compromiso acordados dentro del campo mediático.
e. En un sentido global, la cantidad de conflictos entre los medios y el sistema político habría crecido notablemente en desmedro de éste último. Así los medios habrían incrementado su potencial desestabilizador del sistema representativo.
f. En síntesis, la concentración de la propiedad mediática alentaría el desprestigio del sistema político.
Dado que nuestro terreno de indagación será el campo político-periodístico en Bolivia, como parte central de éste, elegiremos, en calidad de ámbito de estudio específico, a los dos consorcios privados multimedia forjados en Bolivia en los últimos años: los grupos Garafulic y Canelas / Rivero. Ambas coaliciones empresariales sumadas editan 12 de las 23 publicaciones periódicas bolivianas que circulan en la actualidad y gestionan dos de las cinco redes de televisión del país.
5. Dos diarios bajo la lupa
Como ya se explicó, el periodo escogido abarca de 1990 a 2003. Los años elegidos marcan un periodo previo y otro posterior al inicio de la concentración de la propiedad mediática desencadenado en 1998. Dado que el actual centro intelectual de los grupos multimedia son sus diarios, se abordó en concreto la actividad de los periódicos "La Razón" y "La Prensa" de la ciudad de La Paz. La selección tiene que ver con la importancia de esta urbe, que es la sede de gobierno, es decir, el centro político de las decisiones nacionales, y sobre todo con el énfasis que han puesto los dos grupos empresariales en copar dicho mercado. Se han incluido tangencialmente a Cochabamba y Santa Cruz, las otras dos ciudades más importantes del país. Su peso en la investigación es más ligero, pero no por ello, menos importante. Dada precisamente la concentración de la propiedad mediática, ambos centros de poder han empezado a repercutir en La Paz. En ese sentido, el alcance de nuestro trabajo se restringe a tomar en cuenta aquellos elementos que, en Cochabamba y Santa Cruz, tuvieron un impacto sobre los dos diarios de La Paz.
Se ha excluido a la radio, porque ninguno de los consorcios elegidos ha invertido seria y sostenidamente en este medio de comunicación. A su vez, tampoco se toma en cuenta a la televisión por su fugacidad y la dificultad objetiva de acceder a un archivo completo de los noticieros diarios. De todos modos, su impacto será considerado siempre que se perciba su trabajo coordinado con las redacciones de los periódicos del consorcio. Al mismo tiempo, la concentración de la propiedad mediática ha permitido que el personal de los diarios y los canales empiece a funcionar en ambos formatos, por lo que un abordaje de los primeros, ofrece una visión indirecta de los segundos.
Como ya puede suponerse por lo explicado antes, nuestra investigación se concentrará en las secciones políticas de los medios de comunicación citados, abarcando en sus indagaciones a periodistas y portavoces del área, y a los empresarios y a los medios de la competencia, cuando éstos jueguen un rol relevante para el análisis.
6. Cuarenta y tres entrevistas
Al interior del campo político-periodístico boliviano elegimos los siguientes factores orientados a construir nuestro esquema teórico. Éstos son:
• La concentración de la propiedad mediática.
• La autonomía profesional de las redacciones con respecto a los dueños.
• La conflictividad entre periodistas y propietarios.
• La conflictividad entre los medios de comunicación y el sistema político, con posibles efectos desestabilizadores para ambos 5.
La primera dificultad metodológica afrontada consistió en delimitar un área de observación concreta en la que se pudieran registrar esos cuatro fenómenos. De principio y sin que aquel sea propiamente un mérito, fueron descartadas las hemerotecas. El riesgo fue asumido debido al poco tiempo disponible para el trabajo de campo, pero sobre todo por la enorme dificultad para precisar espacios históricos relevantes, en los que una revisión minuciosa de lo publicado en torno a un tema, fuera a arrojar resultados sustantivos. Un análisis de contenido de los diarios, además de ser un esfuerzo moroso y prolongado, no rinde necesariamente lo que uno esperaría. Si de lo que se trataba aquí era de descorrer el velo que esconde el juego "real" de los actores al interior del campo político-periodístico, lo más desatinado era concentrarse en los resultados inciertos y combinados de cada partida, es decir, las informaciones publicadas. Nos pareció más pertinente invertir el tiempo disponible en la observación misma de las movidas y en el contacto directo con sus autores. En ese sentido, una primera decisión capital de esta investigación fue hacer converger todas las energías en el estudio de los comportamientos de los actores al interior del campo.
Para ello se optó por encarar el mayor número posible de entrevistas en profundidad con los protagonistas mejor informados del campo político-periodístico en Bolivia. Naturalmente sólo fueron elegidos para este propósito aquellos empresarios mediáticos, portavoces y periodistas que hubiesen atravesado con su experiencia y conocimiento el periodo de tiempo elegido (1990-2003). El primer hallazgo en esta ruta fue comprobar que quienes gozan de una mejor perspectiva son aquellos actores situados en los vértices, es decir, aquellos que fungen como intermediarios entre los engranajes más activos. Nos referimos, por ejemplo, a los jefes de redacción, que interactúan con igual intensidad con empresarios, periodistas y portavoces o fuentes. También aludimos a los ministros o vice ministros de Información gubernamental, cuya función consiste precisamente en hacer de bisagra entre autoridades y medios de comunicación. Lo mismo podría decirse de los llamados portavoces oficiales de los partidos políticos, comisionados por sus organizaciones para ser la voz reconocida ante los periodistas. Concentramos un particular interés en personas que cumplieron roles sucesivos y diferenciados en las distintas áreas del campo. Es el caso de periodistas que más tarde llegaron a ser portavoces políticos o ministros de Información o de políticos que más tarde ejercieron como periodistas (es el hecho menos frecuente).
El descubrimiento de estas zonas de mayor información dentro del campo político-periodístico ayudó a afinar nuestra estrategia de conocimiento. El diálogo con reporteros del área política permitió constatar preliminarmente que en los niveles de mera recolección de información, el juego del poder obra sobre todo con base en simulaciones y silencios. En general, los reporteros desconocen las motivaciones reales que empujan las movidas en el tablero mayor. Sus respuestas están llenas de suposiciones y conjeturas y se comprueba que su labor se restringe cada vez más a la mera entrega de datos, que más adelante son procesados de acuerdo a criterios generalmente ignorados por ellos. Un desconocimiento similar puede percibirse la mayor parte de los empresarios mediáticos. Ya sea porque desean proyectar una imagen de no intervención o porque realmente asumen cierta pasividad, los dueños de los medios aseguraron en nuestras entrevistas que el manejo de la información suele quedar en manos de los periodistas y que su interferencia en el proceso es mínima, lo cual, como observaremos más adelante, no forma parte de una conducta permanente 6.
Por lo señalado, muy pronto se hizo visible la pertinencia de concentrar nuestra mirada en aquellas personas directamente encargadas de administrar la información recolectada por empleados subalternos. El resultado fueron 43 entrevistas en profundidad con 19 anteriores o vigentes jefes de redacción o editores, 10 directores y ex directores de medios y 14 gestores políticos de la información como ministros y viceministros de Información gubernamental o portavoces de partidos políticos con representación parlamentaria. Como vemos se trata de personas con alta capacidad de decisión dentro del campo, que proporcionaron información de calidad para montar un análisis relativamente significativo.
La selección de los entrevistados demostró ser pertinente a la delimitación de nuestra área de indagación. Ocho de los 12 tomadores de decisiones del diario "La Razón", a lo largo de toda su historia (1990-2003) y siete de los ocho que ejercieron ese papel en "La Prensa" (1998-2003) fueron considerados. Esto permitió contar con un panorama de la trayectoria completa de los dos periódicos antes y después de la concentración de la propiedad mediática. Todos ellos vivieron el proceso concentrador en sus antecedentes y desenlaces de tal suerte que fueron capaces de realizar comparaciones.
De igual manera y casi como un efecto indirecto de la selección, los principales protagonistas de la gestión de noticias de los diarios "Los Tiempos" de Cochabamba, "El Deber" y "El Nuevo Día" de Santa Cruz terminaron incluidos dentro de la muestra. Dichos medios impresos son, a su vez, piezas fundamentales de ambos consorcios, porque actúan como sus principales brazos periodísticos en sus respectivas ciudades. Como vemos, la concentración de la propiedad mediática hizo que los administradores de la información que hicieron sus primeras armas en La Paz, sean enviados más tarde a Cochabamba y Santa Cruz. En ese sentido, entrevistarlos fue también la ocasión propicia para conocer lo sucedido en los otros destacamentos del consorcio.
En la misma medida, entre nuestros 43 entrevistados figuran también varios de los más prominentes protagonistas periodísticos de la actual televisión comercial. Una vez más la concentración de la propiedad ha hecho fluidos los pasos entre unos medios y otros. La expansión horizontal, es decir, la tenencia de varios medios de distinto formato, ha permitido que los periodistas de los diarios salten a las pantallas. De manera que también como efecto imprevisto, las entrevistas nos han permitido ampliar nuestra mirada no sólo hacia otras regiones, sino también hacia otros medios, en este caso, el audiovisual.
En cuanto a nuestra amplitud visual del mundo político, fueron entrevistadas las figuras más prominentes en el manejo de los temas periodísticos de las últimas cuatro gestiones de gobierno, incluida la iniciada en agosto de 2002. En la nómina se incluyen un ministro en ejercicio, otro de reciente participación en el gabinete y tres viceministros. Además fueron considerados los portavoces de todos los partidos con representación parlamentaria desde el año 1989. De esa forma fue posible agrupar los puntos de vista de un espectro amplio y pluralista de la política boliviana, es decir, contaron su experiencia quienes tienen por tarea diaria influir desde los partidos en el ánimo de los periodistas.
7. Una encuesta "en profundidad"
El segundo hallazgo del periodo de recolección de datos fue la no tan sorpresiva necesidad de resguardar el anonimato de los entrevistados. Explicar este requisito resulta ser muy importante, porque permite, al mismo tiempo, caracterizar mejor al campo político-periodístico. Como sabemos, en su interior existen claras relaciones de subordinación y dependencia. Los periodistas, pero también los portavoces políticos, necesitan soslayar el veto empresarial, que garantiza su aparición pública. La enemistad de un dueño de medio de comunicación con un político y más aún, con un periodista, podría significar su inhabilitación como jugador efectivo dentro del campo (con la consiguiente "muerte civil" o despido). Es por eso que muchas de las acciones empresariales requieren quedar en la sombra e imponen su resguardo de la luz pública por los eventuales testigos de dichos operativos. Como vemos, el campo político-periodístico está cubierto por un velo de simulaciones y apariencias, subordinaciones resignadas y soterradas venganzas. La dependencia salarial de los periodistas garantiza en muchos casos su silencio en torno a determinados comportamientos que, dados a conocer públicamente, podrían mermar la reputación y credibilidad de quienes los ejercitan. Encontramos entonces una gran cantidad de pactos de mutismo, que sólo pueden ser develados mediante una entrevista amparada por el anonimato.
Es curioso observar que son sólo los políticos y los periodistas quienes solicitan el resguardo de sus identidades. Los empresarios, en cambio, suelen optar más bien por la palabra autorizada y publicable, siempre situada en el terreno del "deber ser" empresarial. Esta característica se altera cuando se deciden a comentar algo negativo de sus competidores, ya que en ese momento, también piden no ser citados. Esta conducta nos muestra una aparente subordinación voluntaria de portavoces y periodistas con respecto a los propietarios de los medios. Ambos buscan preservar la imagen pública de éstos últimos, lo cual muestra además que las conductas impresentables emanan generalmente de los empresarios, por lo que son ellos quienes dictan el juego de las simulaciones. Sin embargo, cuando el silencio es roto bajo la promesa de la confidencialidad, estos eventuales subordinados dan rienda suelta a su desconfianza y aversión con respecto a los empresarios.
Otra constatación "al paso" es que la concentración de la propiedad mediática ha amplificado aún más el miedo a hablar libremente en contra de los propietarios de antenas y rotativas. Por ejemplo, antes de 1998, un periodista tenía en La Paz al menos ocho opciones de trabajo en periódicos, todos con un propietario diferente. En 2002, cuando se realizaron nuestras entrevistas, el abanico se había reducido principalmente a tres, dos de cuyos empleadores poseen además, periódicos en Cochabamba, Sucre, Potosí, Tanja, Montero, El Alto y Santa Cruz. Esta gran restricción ha llevado a muchos periodistas de diario a acudir a la televisión como fuente de empleo, donde las opciones se incrementan a seis. Como es de suponer, el acaparamiento de oferta de puestos asalariados de parte de los empleadores, debilita la capacidad de disidencia de los empleados. Por eso éstos hablan sólo al amparo del anonimato.
Una vez explicada la necesidad de mantener en reserva la identidad de los entrevistados, surgió entonces el natural cuestionamiento acerca de cómo comprobar que aquello que se dice bajo ese manto, no ha sido inventado o imaginado en el afán de dañar reputaciones ajenas 7. Para contrarrestar el corrosivo efecto de la ausencia de responsabilidad sobre lo que se declara, se recurrió al contraste permanente de las diferentes versiones. En la medida en que las entrevistas fueron en solitario y los informantes no tenían idea exacta de quiénes eran los demás declarantes, fue posible depurar o "suspender" los datos que no coincidían con la versión de los otros protagonistas. Incluso muchos de los diálogos tuvieron como único propósito corroborar si las versiones recogidas antes tenían consistencia con los hechos relatados. Es interesante hacer notar que a pesar de estas salvaguardas, casi toda la información recogida pudo ser refrendada y validada desde diferentes ángulos incluso antagónicos. Una vez que se les advertía sobre el carácter anónimo de la declaración, pasamos a detectar un sinnúmero de coincidencias entre los entrevistados 8.
Pese a lo señalado, es inevitable reconocer que los 43 testimonios están cargados de impresiones subjetivas y deseos implícitos de inclinar los resultados de la investigación hacia determinadas sendas. Sin embargo, la pluralidad de voces y su adecuada ponderación dentro de un escenario mayor nos permite confiar en que hemos dibujado un paisaje en el que resulta reivindicada la intersubjetividad propia del conocimiento científico. Los entrevistados y sus versiones confluyeron en un espacio de construcción de nuevas nociones a las que se sumó el aporte decisivo de las teorías elegidas y el rescate de los antecedentes históricos. De esa manera fue posible organizar un campo de estudio en el que se reflejan de manera renovada las pasiones y aspiraciones de periodistas, empresarios y portavoces políticos. Quizás la mayor cualidad de este esfuerzo consistió en rescatar datos y percepciones que normalmente permanecen ocultos y que por ello no suelen formar parte de ningún arsenal explicativo.
Dado el carácter anónimo de las declaraciones podríamos considerar esta herramienta como una encuesta. Sin embargo en los hechos lo obrado escapa a esa definición, porque nunca se empleó un cuestionario definido ni los datos fueron empleados con fines estadísticos. A pesar de que la muestra escogida es altamente representativa, el objetivo de esta indagación no fue derivar en información cuantitativa. Y es que no era relevante para nosotros conocer cuántos miembros del campo opinan de determinada manera o se comportan de otra. Nuestro propósito nunca fue realizar una fotografía de los criterios dominantes en la zona de observación elegida. Nos interesaba conocer más bien, casi de manera etnográfica, las formas de actuación concreta de los jugadores en momentos decisivos en los que las fuerzas internas ingresan en tensión. Por ello, nuestra mirada fue sobre todo de mediano y largo plazo, pues atraviesa un periodo relativamente largo de tiempo (13 años) y con base en ello, pretende realizar comparaciones entre distintas etapas. A raíz de ello, la mejor manera de abordar el tema fue realizando entrevistas en profundidad, que aunque anónimas como las encuestas, recogieron abundante material de análisis. El hecho de que los datos guarden la confidencialidad de sus fuentes no implica que no sean susceptibles de verificación. Al contrario, grandes segmentos de la información recogida permitieron, más tarde, hacer inteligibles los hechos posteriores.
Más aún. La propia libertad que tuvieron los entrevistados para elegir los asuntos relevantes en el análisis compartido propuesto, permitió fijar con ellos las prioridades e intensidades de cada observación. El investigador abrió todos los diálogos con una misma interrogación de pretensión neutral: ¿cómo caracterizaría usted el proyecto empresarial y/o periodístico del consorcio (Garafulic o Canelas/Rivero)? A partir de ahí, cada entrevistado desarrolló sus ideas en plena libertad y la conversación se fue delineando desde el esquema impuesto por el propio interrogado. De esa forma, cada uno terminó escogiendo los ejemplos que mejor respaldaban su caracterización personal de las situaciones.
Una vez finalizados los 43 diálogos, fue posible deducir cuáles fueron los momentos más ilustrativos para comprender los rasgos actuales del campo político-periodístico en Bolivia. La decisión no ha sido tortuosa. De manera casi unánime, los interrogados subrayaron como coyunturas importantes:
• El escándalo y posterior renuncia del ex ministro Walter Guiteras en 2001.
• La cuestionada compra de acciones del Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) por parte del empresario Raúl Garafulic Gutiérrez, también en 2001, pero descubierta a fines de 2002.
Será entonces en estos dos casos en los que incidiremos y a través de ellos, perseguiremos una respuesta a nuestras preguntas de partida.
Es importante destacar que los casos elegidos tienen una relación directa con el consorcio Garafulic. Esta constatación nos lleva a pensar que la formación del otro grupo multimedia (Canelas / Rivero) es producto de una reacción defensiva ante la aparición del otro. No cabe duda de que, desde 1998, el protagonismo y la iniciativa han estado en manos de la familia Garafulic. En ese sentido, esta investigación reconoce la centralidad de dicho núcleo empresarial y por tanto recupera los datos acerca de su competidor en un ánimo más comparativo: A pesar de haber estudiado ambos consorcios con el mismo interés, en el momento de presentar este informe no queda otra opción que admitir que uno tiene mucho más peso .que el otro y en esa medida, atrae una mayor atención. Sin embargo, la fuerte interacción entre ambos conglomerados nos lleva a considerarlos a la luz de su innegable interdependencia. En ese sentido, por ejemplo, hablar de las fortalezas de uno equivale a referirse automáticamente a las debilidades del otro.
Por último es recomendable recordar que el análisis de los dos estudios de caso hará su aparición en estas páginas amparado en las matrices del bagaje teórico elegido. Los datos recogidos no tuvieron el objetivo de convalidar las teorías planteadas, pues ha sido la propia teoría la que ha permitido comprender y organizar la información recopilada. En otras palabras, toda la reflexión que en los hechos antecedió al momento del abordaje empírico cumple aquí la función de médium (Wiegerling, 1998), es decir, de recipiente organizador de las percepciones recolectadas de la realidad. A ello precisamente nos referimos en la antesala teórica que es forzoso recorrer a fin de contar con una visión global de cómo se han pensado las relaciones entre medios de comunicación y sistemas políticos.
NOTAS
1 En los anales de la teoría del periodismo se distingue entre libertad externa e interna de expresión. La primera se refiere a las condiciones legales para el desempeño irrestricto de los medios de comunicación en un país y bajo un régimen político determinado, mientras la segunda es el conjunto de posibilidades disponibles para que los periodistas que trabajan dentro de un medio, expresen sus puntos de vista sin presiones empresariales (Stober, 2000, Pross, 2000).
2 Al hablar de leyes es pertinente aclarar el cauteloso uso de las comillas para el término. Hoy en día ha sido afortunadamente abandonada la pretensión de detectar regularidades precisas que hagan funcionar los modelos de la realidad como piezas de relojería. Esta observación rige más en nuestro caso en el que los desarrollos del campo político-periodístico están claramente signados por finalidades, antes que causalidades, por ejercicios de voluntad humana, antes que estímulos y respuestas mecánicas.
3 Como debe suponerse, la concentración de medios en grandes consorcios es una tendencia mundial que se acelera vertiginosamente a partir de 1995 en los Estados Unidos y que hoy abarca a todo el planeta. De modo que Bolivia vivió un fenómeno simultáneo al resto de los países.
4. En ese lapso de tiempo incluye el periodo previo y posterior al proceso de concentración mediática.
5 En un inicio se planteó la posibilidad de producir cuatro índices desde los cuales poder medir dichos fenómenos. La inmensa cantidad de datos necesaria para tal objetivo y la heterogeneidad de rasgos en juego, nos obligó a descartar esa ruta.
6 En general los empresarios intervienen poco, pero lo hacen en momentos clave para sus intereses. Esta escasa frecuencia de intervención genera en ellos la convicción de que "no se meten".
7 En los anexos-de este texto, evitando revelar las identidades de los entrevistados, se hace una descripción de ellos en términos de su jerarquía y credibilidad.
8 Más aún. Un dato fundamental para esta investigación como la presunta compra de una aerolínea por uno de los dueños de los consorcios multimedia fue revelado por nuestros entrevistados dos meses antes de que se comprobara su veracidad de manera oficial. La información se hizo pública en noviembre de 2002. Esta resultó ser una prueba importante de la confiabilidad de nuestras fuentes.
- Antecedentes y Justificación
- Marco teórico
- Marco histórico
- Estudios de Caso
- Conclusiones
- Bibliografía
- Anexos
Aguilar, Camín, Héctor, 1992, La Guerra de Galio, Editorial Cal y Arena, México.
Aguilar, Zinser, Adolfo, 1995, Vamos a Ganar, Editorial Océano, México.
Adorno, Theodor, 1992 Ásthetische Theorie, Francfort del Meno, Alemania (primera publicación 1982).
Adorno, Theodor, Horkheimer, Max, 1944 Dialektik der Aufklarung, Francfort del Meno, Alemania.
Althusser, Louis, 1974, Für Marx, Francfort del Meno, Alemania (primera publicación Pour Marx, París, 1965).
Anders, Günther, 1956, Die Antiquiertheit des Menschen, Vol. 2, Munich, Alemania.
Anderson, Benedict, 1993: Comunidades imaginadas, Fondo de Cultura Económica, México.
Arendt, Hanna, 1998 reimpresión, La Condición humana, Piados Estado y Sociedad, Barcelona, España.
Aristóteles, 1982, Poetik, traducción y edición de Manfred Fuhrmann, Sttutgart, Alemania.
Bagdikian, Ben., 1999, The media monopoly, Estados Unidos. Baker, Russ, 1998, Murdoch 's Mean Machine, Estados Unidos.
Balázs, Béla, 1924, Der sichtbare Mensch oder die Kultur des Films, Viena-Leipzig.
1972, Der Film: Werden und Wesen einer Kunst, Viena, Austria.
Baptista Gumucio, Mariano, 1983, Última Hora: un Periódico en la Encrucijada de la Vida boliviana, editorial Los Amigos del Libro.
Barber, Benjamín R., 1995, Jihad vs. Me World. Terrorism challenge to democracy, Ball... leer más
Aguilar, Camín, Héctor, 1992, La Guerra de Galio, Editorial Cal y Arena, México.
Aguilar, Zinser, Adolfo, 1995, Vamos a Ganar, Editorial Océano, México.
Adorno, Theodor, 1992 Ásthetische Theorie, Francfort del Meno, Alemania (primera publicación 1982).
Adorno, Theodor, Horkheimer, Max, 1944 Dialektik der Aufklarung, Francfort del Meno, Alemania.
Althusser, Louis, 1974, Für Marx, Francfort del Meno, Alemania (primera publicación Pour Marx, París, 1965).
Anders, Günther, 1956, Die Antiquiertheit des Menschen, Vol. 2, Munich, Alemania.
Anderson, Benedict, 1993: Comunidades imaginadas, Fondo de Cultura Económica, México.
Arendt, Hanna, 1998 reimpresión, La Condición humana, Piados Estado y Sociedad, Barcelona, España.
Aristóteles, 1982, Poetik, traducción y edición de Manfred Fuhrmann, Sttutgart, Alemania.
Bagdikian, Ben., 1999, The media monopoly, Estados Unidos. Baker, Russ, 1998, Murdoch 's Mean Machine, Estados Unidos.
Balázs, Béla, 1924, Der sichtbare Mensch oder die Kultur des Films, Viena-Leipzig.
1972, Der Film: Werden und Wesen einer Kunst, Viena, Austria.
Baptista Gumucio, Mariano, 1983, Última Hora: un Periódico en la Encrucijada de la Vida boliviana, editorial Los Amigos del Libro.
Barber, Benjamín R., 1995, Jihad vs. Me World. Terrorism challenge to democracy, Ballantine Boocks, Estados Unidos.
Bates, Robert, 1990, Macro economía política en el Campo del Desarrollo en Perspectivas sobre Economía política positiva, Cambridge University Press.
Baudrillard, Jean, 1966, Das perfekte Verbrechen, Alemania.
1978, Agqnie des Redens, Berlín, Alemania.
1982, Das symbolische Tausch und der Tod, Munich, Alemania (L'echange symbolique et la mort, 1976, París).
1991, A critique of thepolitical economy of the sign, St. Louis, Estados Unidos.
1993, Die Telekratien, en Gert Kaiser (editor) Kultur und Technik in 21 Jahrhundert, Francfort del Meno, Alemania.
Bazin, André, 1975, Was ist Kino? Bausteine zu einer Theorie des Films, Colonia, Alemania.
Benjamín, Walter, 1977, Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit, Edition Suhrkamp, Francfort del Meno, Alemania.
Berger, P., Luckmann, T., 1976, The social Construction of Reality, Harmondsworth, Penguin.
Binmore, Ken, Fun and Games, 1992, D.C. Heath and Company, Lexington, Massachusetts, Toronto. Bond, Preser, 1945, Indole del Periodismo, Editorial Gramma.
Boyd-Barrett, Oliver, 1977, Media Imperialism. Toward an international framework for the analysis of media systems, en Curran J. Guretvich y Woollacott J. (editores). Mass Communication and Society, Londres, Inglaterra.
Boyd-Barrett, Oliver, Newbold, Chris, 1995, Approaches to Media, Foundations in Media, Arnold editores, Estados Unidos.
Brecht, Bertolt, 1929, La Radio, Biblos, Alemania.
Broch, Hermán, 1948, Massepsychologie, en Wolfgang Rothe (editor), Zur politischen Situation unserer Zeit, Zürich, Suiza.
Bourdieu, Pierre, 1997, Sobre la Televisión, Editorial Anagrama, Barcelona.
2001, Contrafuegos 2. Por un movimiento social europeo, Anagrama, colección Argumentos.
Buchanan, James, Tullock, Gordon, 1980, El Cálculo del Consenso, Espasa, España.
Cajías, Lupe, 1999, Concentración de Medios de Comunicación en América Latina: ¿Amenaza o Fortaleza?, ILDIS, La Paz.
Cassirer, Ernst, 1910, Substanzbegriff und Funktionsbegriff. Untersuchungen über die Grundfragen der Erkenntnis, Berlín, Alemania.
1949, Der Mythus des Staates. Philosophische Grundlagen politisches Verhaltens, Zurich, Munich, Austria, Alemania.
1956, Wesen und Wirkungdes Symbolbegriffs, Warburg, Alemania.
1960, Was ist der Mensch? Versuch einer Philosophie der menschlichen Natur, Sttutgart, Alemania.
1994, Philosophie der symbolischen Formen, Vol. I-III, Darmstadt, Alemania (primera publicación: 1923-1929)..
Cebrián, Juan Luis, 2002, El Oficio de Periodista, Periódico La Razón.
Cesario, Giovani, 1985, Es Noticia, Editorial Taurus.
Chávez, Walter, 2001, El Plan Cóndor mediático, semanario "El Juguete Rabioso", La Paz, del 21 de enero al 3 de febrero.
Choque, Aldana, Marlene, 2002, México, "Periodistas a fines de Siglo", en Retrato del Periodista boliviano, CEBEM, La Paz, Bolivia.
Contreras, Baspineiro Adalid, 1992, Medios múltiples, Pocas Voces. Inventario de los Medios de Comunicación de Masas en Bolivia, Revista Unitas, números 8, 9 y 10, La Paz.
Corsi, Giancarlo, Esposito, Elena, Baraldi, Claudio, 1995, Glosario sobre la Teoría social de Niklas Luhmann, Editorial Anthropos, Universidad Iberoamericana, Iteso, México, DF.
Courau, R., 1934, Rockefeller, Rey del Petróleo, El Hombre más rico del Mundo, Biblioteca Ercilla, vol. XXXI, Chile.
Davis, Morton D., 1986, Introducción a la Teoría de Juegos, Alianza Universidad, Ciencias Sociales, Madrid.
Damougeot-Perron, Geroges, 1925, La Standard OH Company 1870-1925, ediciones Jean Budry, París, Francia.
D'Alembert, J. L., 1989, Einleitung zur Enzyklopádie, Francfort del Meno (primera publicación: 1751).
De la Quintana Condarco, Raúl, 1985, Pasión por la Palabra, editorial Sigla, La Paz.
Del Rey, Morató Javier, 1996, Democracia y Posmodernidad. Teoría general de la Información, editorial complutense, Madrid.
Deutsch, Karl, 1963, The Nerves of Governement, Glencoe, Illinois.
Downs, Anthony, 1957, An economic Theoty of Democracy, Harper & Row Publishers, Nueva York.
Dórner, Andreas, 1995, El Lenguaje político, Instrumento e Institución de la Política, en Thesing, Josef, Hofmeister, Wilhelm (ed.), 1995, Medios de Comunicación, Democracia y Poder, KAS, CIEDLA.
Edelman, Henry, 1976, Politik ais Ritual, Francfort del Meno, Alemania. Eisenstein, Sergei, 1960, Ausgewáhlte Aufsatze, Berlín, Alemania. Elster, Jon, 2000, Ulises y las Sirenas, México, FCE.
Enzensberger, Hans Magnus, 1970, Baukasten zu einer Theorie der Medien, Munich, Alemania.
Faulstich, Werner, 1982, Filmasthetik, Tübingen, Alemania. 1991, Medientheorie, Góttingen, Alemania. Finot, Alfonso, 1966, Así cayó Villarroel, La Paz, Bolivia.
Fernández, Claudia, Paxman, Andrew, 1993: El Tigre. Emilio Azcárraga y su imperio Televisa, Grijalbo Mondadori, México
Flusser, Vilém, 1989, Ins Universum der technischen Bilder, 2 edición, Góttingen, Alemania. 1998, Kommunikologie, Fischerverlag, Alemania.
Foucault, Michel, 1976, Vigilar y Castigar, Siglo XXI, editores, México.
Fowler, Roger, 1991, Language in the News. Discourse and Ideology in the Press, Routledge, Londres, Nueva York. Fox, Elizabeth, 1990, Días de Baile: el fracaso de la reforma de la televisión de América Latina, FELAFACS-WACC, México DF.
Frank, A. W., 1972, Reality Construction in Interaction, en Anual Review of Sociology.
Frattini, Eric y Colías, Yolanda, 1996, Tiburones de la Comunicación, Ediciones Pirámide, Madrid.
Fundación Friedrich Ebert, UNESCO, Eine Welt Medien, 2000, Medien in Konflikt? Mittater oder Mediatoren?, Conferencia internacional, Alemania.
Galtung, Johann, Ruge, Mari, 1973, Structuring and Selecting News, en Cohén y Young (editores) The Manufacture of News, Social Problems, Deviance and the Mass Media, Londres, Inglaterra.
Garrido-Lecca, Hernando, 1996, Las políticas cambiaría y monetaria y los mercados de capitales en el Proceso de Integración de la Comunidad Europea, documento inédito, Fundaci