La sociología es una disciplina que se ha venido construyendo a lo largo del devenir histórico del siglo XX. En este trayecto, se han sentado las bases para la institucionalización y profesionalización de la sociología, con lo que se garantiza su pertinencia y continuidad como ciencia social. En los albores del siglo XXI los sociólogos cuentan con un antecedente histórico e institucional que respalda su profesión y la utilidad de su quehacer.
Sin embargo, hoy por hoy los sociólogos adolecen de reconocimiento en varias esferas de la vida cotidiana puesto que en principio se desconoce su perfil como científico social, y por tanto se tiende a devaluar y a subutilizar sus habilidades y competencias dentro del mercado de trabajo.
Esta circunstancia influye en la comprensión que los sociólogos construyen sobre sí mismos y por tanto en la socialización que establecen con otros agentes de interacción, inmersos principalmente en los contextos familiar, escolar y laboral, lo cual puede reflejarse en momentos de crisis o de continuidad en su biografía y en su papel social. Esta inquietud condujo a la revisión de paradigmas explicativos y a partir de aquí se puntualizó que el tema de interés recaía en el área de estudio de la identidad social, puesto que es en ella donde el individuo se define en referencia al otro y socializa en un mundo de consensos lingüísticos y simbólicos en constante reestructuración.
El estudio de la identidad social es ... leer más
La sociología es una disciplina que se ha venido construyendo a lo largo del devenir histórico del siglo XX. En este trayecto, se han sentado las bases para la institucionalización y profesionalización de la sociología, con lo que se garantiza su pertinencia y continuidad como ciencia social. En los albores del siglo XXI los sociólogos cuentan con un antecedente histórico e institucional que respalda su profesión y la utilidad de su quehacer.
Sin embargo, hoy por hoy los sociólogos adolecen de reconocimiento en varias esferas de la vida cotidiana puesto que en principio se desconoce su perfil como científico social, y por tanto se tiende a devaluar y a subutilizar sus habilidades y competencias dentro del mercado de trabajo.
Esta circunstancia influye en la comprensión que los sociólogos construyen sobre sí mismos y por tanto en la socialización que establecen con otros agentes de interacción, inmersos principalmente en los contextos familiar, escolar y laboral, lo cual puede reflejarse en momentos de crisis o de continuidad en su biografía y en su papel social. Esta inquietud condujo a la revisión de paradigmas explicativos y a partir de aquí se puntualizó que el tema de interés recaía en el área de estudio de la identidad social, puesto que es en ella donde el individuo se define en referencia al otro y socializa en un mundo de consensos lingüísticos y simbólicos en constante reestructuración.
El estudio de la identidad social es un asunto complejo e interesante para las ciencias sociales, especialmente en un contexto de configuración de sociedades cambiantes, las cuales responden a una dinámica de mayor individuación y reafirmación de las particularidades, junto con la posibilidad de socialización a nivel mundial y a un ritmo vertiginoso, estableciéndose así pertenencias sociales múltiples.
En este marco, la identidad profesional se vislumbra como una de las dimensiones que integran a la identidad social de los individuos y que se conforma principalmente en la socialización dentro de contextos estructurados. En su interior hay elementos clave para la identidad profesional de los individuos, la cual se reconstruye de manera permanente en la relación entre ego y alter y a lo largo de los ejes temporal y espacial, desde donde se forma la biografía y el proyecto de vida del individuo.
La identidad profesional de los sociólogos se convierte en un objeto de estudio en tanto que parte del supuesto de que la identidad no es una esencia inherente al individuo o un elemento externo e impuesto a la conducta del sujeto, sino que es un proceso en constante reconstrucción y que puede ser comprendido a partir del testimonio que los propios sujetos ofrecen sobre la percepción que tienen de sí mismos al interactuar en los diferentes contextos del llamado mundo de la vida cotidiana.
De esta manera, se planteó la siguiente pregunta de investigación: ¿Cómo se construye la identidad profesional de los sociólogos de reciente egreso que se han insertado en el campo laboral? El objetivo que se perseguía era conocer el proceso de construcción de la identidad profesional que tienen los licenciados en sociología de reciente egreso, por lo que destaca la intención de reconstruir las trayectorias familiares, escolares y laborales relativas a su identidad profesional.
Se partió del presupuesto de que la identidad profesional de los sociólogos enfrentaba una etapa de crisis al egreso de la universidad, en vista de la dificultad que significa para estos profesionistas insertarse en la esfera laboral, debido principalmente al desconocimiento de sus capacidades de trabajo concretas por parte de los empleadores, pero también a la falta de elocuencia de los propios sociólogos al momento de ofertar sus servicios.
En este proceso tiene gran relevancia el vínculo entre la formación universitaria en sus tres grandes bloques, es decir, el teórico-conceptual, el metodológico y el técnico- instrumental y la adquisición de experiencia en espacios laborales que retroalimenten a la dinámica académica.
También se vislumbraba que la elección de carrera y que la influencia de la familia y los amigos se configuran como factores determinantes en la construcción de la identidad profesional y del establecimiento de una situación de crisis entre los sociólogos.
El abordaje de esta temática de investigación resultó especialmente interesante en tanto que respondía a una preocupación de tipo personal dado que yo misma soy una socióloga egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de la generación 1996-2000. Mi principal motivación se ubicó en definir los elementos que caracterizan a los sociólogos de esta institución y en conocer la manera en la que logran colocarse en el mercado de trabajo y conformar una trayectoria laboral, en el supuesto de que los sociólogos egresados de esta Facultad viven crisis identitarias a causa del desempleo, que se recrudece por el desconocimiento de su profesión y que en muchos casos se vinculan con tareas ajenas al quehacer sociológico.
A título personal, la vivencia que tuve durante los estudios de licenciatura en la Facultad me llevaban a percibir un desfase entre la preparación teórico conceptual y el abordaje concreto de la llamada realidad social, lo cual, en mi opinión, explicaba en buena medida la dificultad para insertarse en el mercado de trabajo y con ello dar respuesta a la multiplicidad de problemáticas sociales para las que el tratamiento sociológico resulta indispensable. Al respecto me parecía que el contexto académico no enfatizaba sobre ciertas actividades vitales para la puesta en práctica de la profesión como son la reflexión del acontecer social concreto en el marco del mapa curricular,
la precariedad del respaldo institucional para llevar a cabo prácticas de campo y el corto impulso para realizar el servicio social fuera de los espacios académicos.
La falta de referente empírico de la carrera provocaba cierto desgano entre los estudiantes y entre los profesores para aprovechar la interacción en la Facultad, dando lugar a escenarios de escasa lectura, reflexión y crítica dentro de las clases y a una ausencia de vida académica en los diferentes espacios de la institución.
Al egresar de la Facultad compartía con los compañeros de mi generación y de generaciones adyacentes una especie de malestar, que a mi parecer reflejaba una problemática de difícil inserción laboral y de falta de prestigio como profesionistas, además de que respondía al proceso de descomposición que sufrimos los jóvenes que vivimos el conflicto universitario de 1999, el cual desarticuló el tejido social e influyó en esta crisis de construcción del ser y el quehacer como sociólogo, tanto en el ámbito escolar como en el laboral, el social y el político.
Con estas inquietudes es que me dispuse a reconocer el ámbito disciplinario y profesional de la sociología, enfocándome en el capítulo I en la exposición de los dos contextos estructurados de mayor relevancia para la construcción de la identidad profesional, según la apreciación de Dubar (2000), es decir, desde el contexto escolar y desde el contexto laboral. Ello me condujo a realizar una revisión histórico-contextual de la institucionalización y profesionalización de la sociología en México, aludiendo específicamente al caso de la FCPyS de la UNAM, por ser considerada como un referente en cuanto a la formación y desarrollo de la sociología en el país.
En esta revisión se atienden los momentos de la fundación de escuelas e institutos, el desarrollo de la investigación y publicaciones, y la relación con los procesos sociales y políticos vinculados al Estado, para finalmente, abordar el aspecto del ejercicio profesional de los sociólogos.
Este primer acercamiento a los contextos identitarios de los sociólogos me permitió identificar que el nacimiento de la sociología como disciplina universitaria se debe en buena medida al crecimiento institucional del país en ámbitos variados de las ciencias sociales, principalmente del derecho, de la antropología y de la historia, dando lugar a la fundación de numerosos institutos y centros de invest igación en ciencias sociales entre 1930 y 1950. En este sentido, la sociología fue ganando independencia conforme avanzó en la delimitación de su objeto de estudio y consiguió una mayor diferenciación frente a otras disciplinas. A esta tarea es a la que se encomendaron principalmente los sociólogos de mediados de siglo, para quienes era fundamental enriquecer el debate a la luz de los procesos sociales y políticos concretos.
El surgimiento de la sociología involucra varias aristas históricas y una de ellas es la relación con el Estado mexicano, quien en sus inicios la utilizó como portavoz del discurso oficialista posrevolucionario e integracionista de la mayoritaria población indígena. Sin embargo, el momento histórico internacional de luchas de liberación, de demandas juveniles de libre expresión, y el descenso de la calidad de vida del pueblo mexicano condujo a la sociología a posicionarse por primera vez como un espacio contestatario del Estado nacional. Es durante la década de 1960 cuando surge la propue sta teórica latinoamericana del subdesarrollo y la dependencia. Este marco permitió el surgimiento de la llamada sociología crítica, entendida como una comprensión macro de la realidad social, capaz de vislumbrar las razones estructurales de la dinámica social y de señalar los caminos más convenientes en el proceder político, económico y social de México.
La alta aceptación del discurso y del quehacer sociológico generó un boom educativo de la licenciatura en todo el país, creciendo enormemente su oferta y su demanda entre 1970 y 1980 en por lo menos veintidós universidades a lo largo del territorio nacional. Las siguientes décadas estuvieron caracterizadas por la adopción de nuevos paradigmas de pensamiento que criticaban al marxismo y que recuperaban la ve na interpretativa de la sociología europea y norteamericana, con lo que se alimentó el debate sobre el quehacer del sociólogo y sobre sus mecanismos para observar, registrar y analizar la realidad social. A decir de algunos, esta etapa representó un periodo de crisis de escuelas de pensamiento pero también de independencia disciplinaria frente al discurso estatal, lo que redituó en términos de la profesionalización de los sociólogos.
En este trayecto histórico evoluciona la FCPyS registrando su fundación en el año 1951 con un plan de estudios que replicaba la propuesta de la Universidad de Lovaina y que ha sufrido cuatro reformas significativas hasta nuestros días, las cuales corresponden con los procesos sociales y políticos del país e internacionales, con la relación mantenida con el Estado y con la institucionalización y profesionalización de la sociología misma. Hoy en día la FCPyS adopta la tarea de formar profesionales en Ciencia Política y Administración Pública, Relaciones Internacionales, Ciencias de la Comunicación y Sociología que mantengan un perfil de mayor vinculación con el mercado de trabajo.
La crisis de paradigmas al interior de la disciplina sociológica y las modificaciones del planteamiento político-económico del Estado mexicano en los años 1980 y 1990 generaron un deslinde del discurso oficial y un tendencia profesionalizante de la sociología. En este sentido, los destinos laborales de los sociólogos se han ido diversificando hacia el sector privado y las asociaciones civiles, además de continuar en el sector educativo y en el sector público. Hoy en día la problemática de desempleo laboral permea a toda la actividad económica del país y genera fenómenos internacionales de migración y violencia a causa de la falta de oportunidades de vida en ciertos puntos del planeta. Sin embargo, es relevante el hecho de que este desempleo se enfatice para los sociólogos en vista de que no se tiene precisión sobre su perfil de formación y sobre su quehacer profesional.
Los antecedentes contextuales de la sociología en el país y en específico en la FCPyS que se exponen en el capítulo I establecen un marco de referencia indispensable para comprender el proceso de construcción de la identidad de los sociólogos, en tanto que establecen los espacios y las interacciones que servirán de marco a la conformación de la llamada primera identidad profesional. La segunda identidad profesional se construye en el ámbito laboral, principalmente en la inserción al mercado de trabajo, puesto que este primer enfrentamiento posibilita un choque de concepciones entre la idea de lo que es un sociólogo y lo que se demanda en la práctica concreta dentro del empleo, es decir, entre las formas identitarias para sí y para el otro (Dubar, 2000).
Este panorama contextual se comprende y se justifica a partir de los presupuestos desarrollados en el capítulo II de esta tesis, el cual está destinado a la exposición teóricometodológica de los diferentes paradigmas que definen a la identidad social y en específico a la identidad profesional y a las situaciones de crisis identitarias que se presentan al construir su Yo en relación a los otros. Con este fin, el capítulo se estructura a través de un recorrido por la perspectiva macro-social, la micro-social y la constructivista, de donde se recupera especialmente la propuesta de Claude Dubar, quien parte del supuesto de que los elementos que posibilitan la construcción de la identidad profesional se ubican principalmente en el reconocimiento de las transacciones subjetivas y objetivas plasmadas en sus antecedentes y proyecciones de vida, con relación al ámbito familiar, al mercado de trabajo y a la formación profesional.
Resulta fundamental dedicar un segundo capítulo al establecimiento de los conceptos teóricos, al abordaje y análisis metodológico con los que se contestará a la pregunta de investigación. En principio, se identificó la necesidad de hacer una revisión panorámica de la identidad profesional según diferentes escuelas de pensamiento, las cuales se han alineado históricamente según su abordaje macro o micro sociológico. Su manipulación combinada ha dado lugar a una propuesta denominada constructivista (Corcuff, 1998) desde la cual se intenta tener una comprensión integral de la acción social.
Aunque existen diversos paradigmas de pensamiento que han abordado la temática identitaria, la propuesta teórica que aporta mayores elementos a la comprensión de la identidad profesional es la que vierte el francés Claude Dubar, quien reconoce que la identidad es un proceso en permanente construcción que depende de la articulación entre el elemento institucional de la sociedad y la subjetividad del actor. Para este autor, el equilibrio entre ambas formas identitarias es lo que posibilita la socialización.
Dubar parte del supuesto de que la identidad profesional es una de las esferas constitutivas de la identidad social y que ésta se da principalmente en la interacción ocurrida dentro de los contextos estructurados de la escuela y del medio laboral. El vínculo entre ambos contextos permitirá la reconstr ucción de la identidad del sujeto en la medida en la que éste es capaz de definirse en un sentido biográfico y proyectivo hacia su futuro de vida. Esta comprensión del sí mismo se sustenta en el reflejo que le otorgan los llamados referentes de otredad, a través de los cuales se reconoce y se valora, y entre los que podemos mencionar como los más destacados a los padres, los profesores, los compañeros de estudio, los compañeros de trabajo y los empleadores.
Coincidiendo con esta postura teórica, algunos otros autores contemporáneos revisados en el capítulo II como Giménez, Bourdieu, Dubet y Fuentes anotan que la identidad es un rasgo de distinción entre semejanzas y diferencias, lo cual le aporta al sujeto diferentes sentidos de pertenencia a varios grupos sociales. Esta circunstancia da cuenta de la complejidad con la que se construye y reconstruye la identidad profesional, de acuerdo al tiempo y el espacio en el que se interactúe.
En esta misma tónica, autores como Dubet y Bertaux coinciden con Dubar en cuanto a que es el sujeto el que construye su identidad profesional a partir de su narración, es decir, a partir de la interpretación que hace de su pasado y de su proyecto de vida, siempre en relación a su convivencia con los otros. Esta configuración le permite anteponer sus razones personales de acción frente a los lineamientos establecidos por los contextos estructurados, con lo que conceden al sujeto la capacidad de decisión sobre su devenir social pero sin omitir el vínculo profundamente introyectado que se tiene con las instituciones sociales. La discusión sobre la identidad profesional se enriquece al vislumbrar la crisis de la identidad profesional como un elemento dinámico en la reconstrucción del sujeto y en este caso, de su identidad profesional. Para este fin se profundizó sobre la propuesta de Dubar en el sentido de que la crisis o la continuidad identitaria proceden de la articulación entre las formas identitarias de autoconcepto y de concepción desde los otros, así como de la concordancia interna del proyecto de vida. En este sentido, pueden ocurrir desencuentros que exijan un replanteamiento identitario, el cual una vez resuelto garantizará la continuidad de la socialización.
Este sustento teórico permitió en su momento precisar la pregunta de investigación y empezar a construir instrumentos de campo que fueran capaces de recuperar las razones subjetivas de los agentes sociales en relación a su identidad profesional. Esta intención se enmarca en los estudios de carácter cualitativo, puesto que el interés radica en la interpretación que ofrecen los actores sobre su realidad social. En este sentido, la herramienta que resulta pertinente para abordar la identidad profesional de los sociólogos es la entrevista semiestructurada, la cual recupera los re latos de vida de los sujetos de una manera flexible pero orientada por ciertos ejes de análisis teórico- metodológicos. La entrevista fue diseñada para una duración de ciento veinte minutos aproximadamente, durante los cuales los sujetos narraban sus vivenc ias en relación a la sociología durante su estancia en la escuela, el trabajo y en el seno familiar.
La selección de la población obedece a una serie de criterios explicitados en el capítulo II, los cuales argumentan sobre los motivos por los que se eligió trabajar con sociólogos egresados de la FCPyS pertenecientes a las generaciones 1996 a 2000 que estuvieran titulados o en proceso de titulación y que se encontraran trabajando de manera formal en actividades vinculadas con su formación profesional.
El análisis cualitativo se planteó en el sentido de establecer una codificación temática y categorial según los elementos obtenidos desde el marco teórico adoptado. De esta manera, se planteó un primer nivel de análisis al que denominamos “vertical” en el sentido de realizar una comprensión de la lógica interna de cada uno de los casos conocidos en el campo.
Consecuentemente se procedió a hacer un análisis “horizontal” el cual se proponía comprender la información en un sentido panorámico, aportando elementos de comparación entre cada uno de los casos. De esta manera se logró contar con información manejable y pertinente para contestar la pregunta de investigación.
El capítulo III da cuenta del análisis de los hallazgos encontrados en el trabajo de campo, a partir de los planteamientos teórico- metodológico y contextual desarrollados en los capítulos precedentes, con la intención de alcanzar una comprensión integral de la problemática de investigación. Al respecto se encontró que el proceso de construcción de la identidad profesional de los sociólogos se sustenta en momentos clave dentro de los contextos familiar, escolar y laboral. De esta forma , se abordan los momentos de la visualización de los estudios profesionales desde el seno familiar, la elección de carrera, la vivencia en la FCPyS, las trayectorias laborales y la proyección a mediano plazo.
El primer momento clave en la construcción de la identidad profesional se sitúa dentro del contexto estructurado de la familia y alude a la introyección del anhelo de ingresar a la universidad adquirido desde la infancia por influjo de los padres, el cual tiene ciertas particularidades en las que se abunda a lo largo del capítulo. Un segundo momento clave está definido por la vivencia de la elección de carrera, ubicado dentro del contexto estructurado de la escuela. Este momento pone en juego la articulación entre los dos elementos constitutivos de la identidad profesional: el relacional y el subjetivo, donde el primero está marcado por los rasgos institucionales de la FCPyS, mientras que el segundo apela a la percepción subjetiva delineada por la vocación, los conocimientos, las habilidades y la historia de vida del individuo. Un tercer momento clave se experimenta al ingreso a la licenciatura de sociología y se desarrolla a lo largo de su vínculo con la comunidad académica y con los rasgos institucionales propios de la FCPyS. Finalmente, se identifica un cuarto momento de construcción identitaria en la inserción al mercado laboral y el consecuente enfrentamiento de su formación con las exigencias concretas de cada empleo.
Por otro lado, se considera que los factores estructurales de la UNAM son elementos que permean la construcción identitaria de los sociólogos objeto de estudio, destacando el movimiento estudiantil de 1999 el cual se caracterizó por dejar una importante huella de lesión en el tejido social. Las generaciones de sociólogos estudiadas en esta investigación vivieron el conflicto como un elemento trascendental en su identidad en tanto que dio pie al cuestiona miento de creencias y valores profundos sobre su Yo y sobre su vínculo social.
El proceso de construcción de la identidad profesional se reconoce como una continua reelaboración de la mirada hacia el Yo desde el sí mismo y desde el otro. Esta reconstrucció n tiene en cuenta la expectativa a futuro, que es un elemento fundamental del proyecto de vida y de la planeación de las estrategias para acercarse a la noción típico- ideal del sociólogo que se forja cada individuo.
Finalmente, se contempla el horizonte al que dieron pie los hallazgos de esta tesis formulándose una serie de inquietudes que pueden abrir nuevas rutas de investigación sobre la construcción identitaria profesional de los sujetos sociales y en específico de los sociólogos.
- Capítulo I Los contextos estructurados de la identidad profesional de los sociólogos
- Capítulo II La identidad profesional de los sociólogos: Una perspectiva teórico-metodológica
- Capítulo III El proceso de construcción de la identidad profesional de los sociólogos
- Conclusiones
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