I) OBJETO DE ESTUDIO Y RECORTE ANALITICO
Esta investigación se propone estudiar la manera como los repertorios culturales, de los cuales son portadores colectivos de población desarraigada por la violencia política, dinamizan las relaciones de convivencia que intervienen en el proceso de reconstrucción de la sociedad rural de posguerra en Guatemala, al menos en torno a los dos casos de estudio que abordamos.
La población desarraigada por la violencia política ha atravesado en más de una ocasión por procesos de desestructuración y reestructuración de su mundo de vida, en tanto lugar de residencia, pérdidas o separación familiar, relaciones con su entorno social y con su ambiente natural. Hace una década, en los comienzos de la posguerra, esta población se reinsertó en territorio rural dando inicio a una nueva etapa de vida. Esta constante recomposición de su existencia como individuos y colectividades, les ha permitido construir determinados repertorios culturales, es decir, un saber acumulado y compartido, resultado de las vivencias y aspiraciones a lo largo de su particular recorrido histórico de desarraigo.
Nuestra hipótesis de fondo es que, en la construcción de un orden social particular de las colectividades, en la relación con sus vecinos y en la apropiación o adaptación de un orden institucional propiciado por el Estado; es decir, en la construcción de la sociedad rural de posguerra, intervienen sus repertorios culturales, como ... leer más
I) OBJETO DE ESTUDIO Y RECORTE ANALITICO
Esta investigación se propone estudiar la manera como los repertorios culturales, de los cuales son portadores colectivos de población desarraigada por la violencia política, dinamizan las relaciones de convivencia que intervienen en el proceso de reconstrucción de la sociedad rural de posguerra en Guatemala, al menos en torno a los dos casos de estudio que abordamos.
La población desarraigada por la violencia política ha atravesado en más de una ocasión por procesos de desestructuración y reestructuración de su mundo de vida, en tanto lugar de residencia, pérdidas o separación familiar, relaciones con su entorno social y con su ambiente natural. Hace una década, en los comienzos de la posguerra, esta población se reinsertó en territorio rural dando inicio a una nueva etapa de vida. Esta constante recomposición de su existencia como individuos y colectividades, les ha permitido construir determinados repertorios culturales, es decir, un saber acumulado y compartido, resultado de las vivencias y aspiraciones a lo largo de su particular recorrido histórico de desarraigo.
Nuestra hipótesis de fondo es que, en la construcción de un orden social particular de las colectividades, en la relación con sus vecinos y en la apropiación o adaptación de un orden institucional propiciado por el Estado; es decir, en la construcción de la sociedad rural de posguerra, intervienen sus repertorios culturales, como producto histórico y resultado de las acciones concretas de las colectividades de población desarraigada. En ambos casos de estudio, le imprime lógicas diferentes o inciertas a las propiciadas por el sistema político nacional.
Además, a nivel de los intercambios entre los grupos, ese orden social particular y los repertorios culturales de las colectividades de desarraigados, no están exentos ni pueden ser completamente indiferentes a las influencias externas; es decir, a los nuevos entornos y órdenes sociales y culturales de los residentes y de otros agentes con los que interactúan, ya sea para desafiar tales influencias (resistiéndolas o cambiándolas), y/o para actualizar sus propios repertorios (apropiándose y adaptando nuevos elementos).
Los repertorios culturales de los que son portadoras las colectividades de desarraigados, vamos a poder observarlos a partir de las formas de convivencia que se generan en torno al proceso de organización social que cada una ha impulsado en los asentamientos definitivos. Al respecto, nuestra pretensión es mostrar la manera como esos repertorios intervienen en: la convivencia a nivel de las mismas colectividades de desarraigados; el relacionamiento con las poblaciones vecinas; y, en la adopción o adaptación de la institucionalidad del Estado y de otros agentes externos.
Para ello, precisamos conocer si ese saber acumulado durante los años de desarraigo y desarrollado a través de la experiencia de vida de las colectividades, se convirtió en un recurso para enfrentar el proceso de su reinserción y en qué sentido lo hizo. Asimismo, identificar los cambios, continuidades y adaptaciones en los repertorios culturales a partir de su reinserción. Finalmente, distinguir si algunos de los elementos de los repertorios culturales actualizados son parte de una forma de identificación colectiva.
Esta investigación se inscribe en la generación de estudios que continúan indagando acerca de las consecuencias culturales de la violencia política y del genocidio en el altiplano indígena guatemalteco. Este estudio intenta mostrar el proceso de reinserción de ciertos grupos de población desarraigada después de la finalización del conflicto armado interno. En el mismo, nos concentramos en procesos locales recurriendo a la historia y a la sociología de la cultura por el énfasis en la construcción de sentido de los fenómenos sociales. Para ello, usamos elementos de la fenomenología, desde la visión complementaria de varios autores, para poder tener acceso a la subjetividad, partiendo por conocer las dinámicas propias de la actividad humana en diferentes contextos y temporalidades. El recurso de la perspectiva histórica en este estudio pretende la reconstrucción del pasado, el presente y proyectos de futuro desde los relatos de vida evocados por nuestros informantes.
Partimos de la idea que en el proceso de reconstrucción de la sociedad rural de posguerra, constituye a la vez, la construcción de un orden social regional el cual crea un entorno de recepción para la reinserción de la población desarraigada. Nuestra perspectiva teórica para estudiar a las colectividades de desarraigados en esa dinámica interactiva es la de los repertorios culturales.
Los repertorios culturales son conglomerados de significados y prácticas compartidas por los miembros de una colectividad.
Estas colectividades se desarrollan en un mundo de vida social, el cual se presenta objetivado en la conciencia humana, a través de la trama de relaciones sociales de convivencia y del orden institucional que tiende a delinear los límites en los que esas relaciones son desarrolladas e interpretadas.
De esa cuenta, los repertorios culturales (significados y prácticas) socialmente reconocidos y aceptados por los miembros de la colectividad, se recrean y se actualizan en las formas sociales de convivencia que habitualmente utilizan para relacionarse entre sí y dotar de contenido su mundo de vida. En otras palabras, la actividad con un sentido determinado se encarna en las formas de convivencia apropiadas como parte de la costumbre o de la rutina común de los actores sociales.
De todas las formas de convivencia que configuran el mundo de vida de las colectividades, para este estudio nos circunscribimos a una de las condiciones más generales que puede encontrarse en cualquier unidad supraindividual, por sencilla o compleja que esta sea, la organización social, a partir de la cual sus miembros suelen establecerse, ordenarse y coordinarse de alguna manera para realizar la vida en común.
Será a partir del análisis de las formas de convivencia que surgen en torno la organización social de las colectividades, que podremos hablar de sus repertorios culturales actualizados, y a partir de entonces, que podremos derivar e interpretar la existencia de un proceso de construcción de identidad social en las colectividades que conforman nuestros casos de estudio.
Con esto queremos decir, que el estudio de los repertorios culturales de estas colectividades se enfocará en dos ejes de análisis:
La organización social como el proceso institucionalizado de ordenamiento del mundo de vida de las colectividades. Ese ordenamiento en la convivencia se realiza con base en la distribución de un conjunto de tareas y responsabilidades. Para su realización, las mismas colectividades, han definido una estructura organizacional, que consta de ámbitos de acción, que implican un conocimiento particular; y determinados órganos encargados, unos de ejecutar y otros de velar porque esas tareas y responsabilidades se lleven a cabo, de acuerdo con la manera que ellas han establecido.
Para observar las continuidades, discontinuidades o actualizaciones de las prácticas y significaciones en las formas de convivencia social, utilizaremos la propuesta de la “creatividad cotidiana” (De Certeau), la cual está relacionada con las capacidades reales de los agentes sociales para manipular lo instituido, es decir, las innovaciones no tienen necesariamente que ser creaciones totalmente originales, sino que están relacionadas con las resignificaciones y adaptaciones de algo que ya está ahí, como parte de la institucionalidad, pero que al ser adoptado también es adaptado a sus circunstancias y deseos particulares.
El proceso de construcción de identidad social o identidades colectivas, puede observarse como un producto de la actualización de los repertorios culturales que interviene en su continuidad y permanencia como grupo. La identidad social entendida como proceso, se construye enmarcada en un conjunto de relaciones sociales, dotando a las colectividades de fronteras imaginarias acerca de las ideas y concepciones que tienen sobre sí mismos y sobre los otros con quienes interactúan. Para ello, valoran elementos de identificación común que les permite reconocerse como colectivo o como una unidad supraindividual; a la vez que les permite calificar o juzgar elementos de distinción de los otros.
Una manera de aprehender e interpretar el proceso de identidad social es a través de sus repertorios culturales, tanto en relación al orden social interno de las mismas y a las formas de convivencia derivadas del proceso organizativo; y éstas a su vez, en relación a los agentes externos de su entorno social, que conforman la alteridad.
La dimensión temporal, en esta investigación la concebimos como un eje transversal, un traslape de tiempos que destaquen de las experiencias de vida en curso (presente), los aprendizajes, continuidades o discontinuidades en relación con las experiencias de vida pasadas. En otros términos, destacar la manera como los conocimientos del pasado son resignificados en el presente, y si las formas de convivencia del pasado, relacionadas con las organización social, son retomadas, adaptadas o transformadas en el presente y si inciden en el proceso identitario.
Esa transversalidad del tiempo histórico responde a que siempre está presente en los repertorios culturales de las colectividades en dos sentidos: el primero, como relatos de vida en la narración de hechos y reconstrucción de circunstancias de vida, que permite hacer la distinción de etapas y espacios temporales particulares con base en sus experiencias y expectativas de vida, en otras palabras, sus trayectorias de vida. El segundo, como un elemento omnipresente en la actividad y subjetividad humana, que interviene en el proceso de acumulación, sedimentación y actualización de conocimientos prácticos y significados.
En cuanto a la metodología, esta investigación es un estudio de dos casos, que si bien no tiene un carácter propiamente comparativo, intenta relevar circunstancias de vida contrastantes que permitan distinguir entre elementos de cambio y de continuidad en sus repertorios culturales. Con estos casos no pretendemos hacer generalizaciones para toda el área rural por los niveles de complejidad y heterogeneidad de la misma y por la multiplicidad de casos y situaciones particulares que existen en cuanto a población desarraigada y su asentamiento definitivo.
Para seleccionar los dos casos de estudio que desarrollamos en la investigación, realizamos una primera fase de exploratoria en la investigación de campo, recabando información sobre las características generales de diez asentamientos de población desarraigada, a partir de las cuales definimos varios criterios de selección teóricos; sin embargo, también tuvieron mucha influencia los criterios meramente prácticos (accesibilidad al asentamiento, disponibilidad por parte de la población para aceptar que realicemos la estancia de investigación y el establecimiento de algún contacto inicial para insertarnos en el asentamiento), sin los cuales era imposible acceder a la población, además de las limitaciones en los recursos humano, tiempo y financiero. Los criterios de selección que finalmente privilegiamos fueron:
• El tipo de poblaciones desarraigadas, en algunos casos confluían diferentes tipos de población desarraigada en un mismo asentamiento o se constituyeron como asentamientos vecinos. En los casos seleccionados privilegiamos un tipo de población que se hubiera desplazado internamente, “El Triunfo, CPR-Sierra”; y otro hacia el exterior, el bloque de refugiados-retornados “Nueva Esperanza-Chaculá”; asimismo, que cada población hubiese fundado un nuevo asentamiento para tener oportunidad de observar la dinámica de relacionamiento con los residentes, como referencia de actores completamente externos. Descartamos un caso donde confluían en una misma aldea, población militarizada y refugiados-retornados, porque un caso similar, el caso de Santa María Tzejá, ya ha sido estudiado por dos investigadores distintos Taylor y Manz. Tuvimos que descartar un caso “ideal” de estudio donde confluían como aldeas vecinas un asentamiento de CPR-Sierra (El Tesoro) y un bloque de refugiados-retornados (El Carmen), no hubo disposición por parte de una de las poblaciones a trabajar con ellos. Descartamos los casos de población desmovilizada, excombatiente de la guerrilla, porque teníamos la certeza que encontraríamos este mismo tipo de población en los dos casos seleccionados.
• La dinámica elegida para retorno o reinserción, privilegiamos los retornos o reinserción colectiva. Descartamos dos casos e inserción individual (o en pequeños grupos de familias) porque al seleccionar el caso de Nueva Esperanza, tendríamos acceso a un pequeño grupo de repatriados reinsertado en una de las aldeas vecinas militarizadas (Aguacate), además, al seleccionar este caso tendríamos acceso a por lo menos un grupo de familias de desplazados internos (Salamay).
• El área o región de reinserción social, buscamos dos casos donde uno se hubiese reinsertado en una zona de conflicto (Nueva Esperanza) y el otro en un área que le fuera completamente desconocida o ajena culturalmente (El Triunfo). Esto para caracterizar y evaluar la receptividad del entorno social y las dificultades respecto del entorno natural. Este criterio también daría lugar a caracterizar el tipo de población residente, si pertenecían a aldeas que habían estado bajo dominio del ejército durante el conflicto o no.
• Antecedentes de conflictividad social en las regiones de asentamiento y si contaban o no, en el presente con apoyo de ONG’s u organismos gubernamentales. La idea era ubicar un caso donde existiesen antecedentes de conflictividad interna o con poblaciones vecinas y otro caso para contrastar. Esto lo pudimos establecer previo a seleccionar los casos, gracias a la información y apoyo de la organización CEIBA, que trabaja permanentemente con grupos de ambas poblaciones.
Para recopilar los datos empíricos la técnica que utilizamos fueron entrevistas en profundidad a partir de relatos de vida y relatos sobre temas específicos con aproximadamente veinte informantes en cada asentamiento poblacional. Para realizar las entrevistas buscamos como informantes “personajes destacados y gente común” (Aceves, 1996:16), entre los primeros, personas que hubiesen ejercido algún cargo de responsabilidad en el pasado o en el presente, o bien, que nunca lo hubiesen ejercido.
En esta muestra ubicamos informantes hombres y mujeres de diferentes generaciones: ancianos o adultos mayores, adultos, adultos jóvenes y jóvenes menores de edad. Nuestro grueso de entrevistados en ambos casos fueron hombres adultos y adultos jóvenes. No obstante, con algunos informantes nos focalizamos en realizar entrevistas sobre temas específicos relacionados con su experiencia y participación en determinadas tareas y áreas de conocimiento: salud, educación, organización de mujeres, religiones.
Para poder cotejar y contrastar información con los relatos de los pobladores de nuestros casos de estudio, también realizamos entrevistas con informantes de algunas de las poblaciones vecinas. Asimismo, con funcionarios de instancias no gubernamentales que han tenido contacto con los asentamientos de desarraigados, las entrevistas con este último segmento de informantes se realizaron en la primera fase de la investigación de campo; las mismas nos sirvieron para conocer interioridades del proceso de reinserción de las poblaciones y hacer el mapeo exploratorio de casos. Una de las limitaciones de esta investigación es que no contamos con información por parte de agentes o funcionarios del Estado o de los gobiernos locales para conocer acerca de su percepción y la relación que han establecido con los asentamientos de desarraigados. Esto no fue posible, en parte, por la ubicación de los asentamientos respecto de las cabeceras municipales donde se encuentran centralizadas las instancias gubernamentales; y en parte, por razones de tiempo. Las entrevistas que realizamos con pobladores de aldeas vecinas y con algunos funcionarios de ONG’s variaban en el nivel de profundidad algunas fueron semi-estructuradas y otras fueron entrevistas casuales.
A partir de los relatos de los actores sociales pudimos reelaborar las trayectorias de vida de las colectividades, entendidas como la resignificación que los actores hacen del recorrido histórico desde su éxodo de las aldeas de origen hasta la vida en los asentamientos definitivos. Como sabemos, los relatos no son construcciones lineales y ordenadas temporalmente, sino fragmentos que surgen en función de los distintos significados e importancia que los actores otorgan a ciertas experiencias o períodos de su vida; por ejemplo, los actores solían entregar muchos antecedentes, significados, imágenes sobre sus experiencias pasadas y muy poco sobre su vida presente, eso tiene que ver con las diversas valoraciones que ellos conceden y con el contexto de producción actual, las resignificaciones y reflexiones posteriores, entre otras cosas. En ese sentido, las trayectorias de vida colectivas para efectos de esta investigación, han sido ordenadas temporalmente desde un pasado, un presente y un futuro tomando como eje las etapas de vida definidas por los propios actores (éxodo; vida en la montaña o campamento; procesos de negociación; reivindicaciones sociales y políticas; asentamiento definitivo). Nosotros lo que hemos hecho es ordenarlas cronológicamente y contextualizarlas según el escenario sociopolítico nacional.
También tuvimos oportunidad de realizar observación participante e involucrarnos como acompañante en diversas actividades realizadas en su cotidianidad (asambleas, talleres de trabajo, reuniones de algunos sectores organizados, fiestas o ceremonias religiosas). Esta experiencia nos permitió contrastar con sus relatos algunas de sus prácticas en cuanto a las formas organizativas y de relacionamiento tanto a nivel interno como con actores externos. Sin embargo, nuestra presencia en ocasiones influyó para que en algunos momentos se evitaran algunos temas de discusión, o bien, en ocasiones se provocó como una medida para no sentirse invadidos que utilizaran únicamente sus idiomas de origen para comunicarse y de esa manera evitar la intromisión de los extraños.
II) EXPOSICION DE CASOS DE ESTUDIO
Los casos de población desarraigada por la violencia política a los que nos referimos, son dos colectividades sociales conformadas por grupos de campesinos indígenas de diferentes orígenes etnolingüísticos y lugares de procedencia, quienes abandonaron sus localidades de origen en el contexto del reforzamiento de la estrategia militar de contrainsurgencia a partir de 1981.
Un colectivo se desplazó dentro de territorio guatemalteco hacia zonas montañosas del país (desplazados internos), se autodenominan “Comunidades de Población en Resistencia-CPR Sierra”. El otro colectivo se desplazó hacia territorio fronterizo en Chiapas, México (desplazados externos); en su condición de refugiados, negociaron su regreso al país de manera colectiva y organizada por lo que han sido identificados como población “refugiada-retornada”.
Para dimensionar su condición de desarraigo los colectivos deben ser ubicados temporal y espacialmente en tanto regiones de origen, de desplazamiento y de re-asentamiento. Ambos casos se desarrollan en sus orígenes en dos departamentos1 vecinos, Quiché y Huehuetenango, que forman parte del altiplano rural en el Nor-Occidente guatemalteco 2. Estos departamentos se caracterizan por ser los dos territorios que presentan los mayores porcentajes de violaciones a los derechos humanos y hechos de violencia durante el conflicto armado, 45.52% y 15.60% respectivamente3; además, son dos de los siete departamentos de mayor exclusión social, de acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo4.
El primer caso lo constituye el asentamiento El Triunfo fundado en septiembre de 1998, cuando inició su proceso de asentamiento definitivo e inserción social. El Triunfo es uno de los diecinueve asentamientos que forman parte de las Comunidades de Población en Resistencia, CPR-Sierra. Los grupos que conforman CPR-Sierra se refugiaron en la espesura de las montañas en la Sierra de Chamá, en el departamento de Quiché. Durante quince años esta población se desplazó entre las montañas por la continua persecución del ejército, aislados de cualquier contacto con el exterior, con excepción de algunas unidades militares de la guerrilla.
El departamento de Quiché colinda al Norte con Chiapas México, al Este con los departamentos de Alta y Baja Verapaz, al Oeste con los de Huehuetenango y Totonicapán, al Sur con los de Sololá y Chimaltenango. Este departamento se puede dividir en cuatro grupos étnicos: Ixil ubicado principalmente en el área denominada Triángulo Ixil que comprenden los municipios de Nebaj, Chajul y Cotzal, pero además está presente en la región del Ixcán. El grupo Poquomchi’, se localiza en los municipios de Uspantán y Chicamán; los Q’eqchis están ubicados en parte de la llamada Zona Reina; y los K’iches que es el grupo mayoritario, está disperso en el resto de municipios. Los idiomas predominantes son Ixil al Norte, Uspanteko y Sakapulteko en parte del centro,MK’iche’ del centro al Sur y el Español que se habla en las diferentes áreas5. El Quiché se caracteriza por su topografía irregular con zonas cálidas y selváticas que colindan con México y zonas de clima frío a templado en las áreas de altas montañas que atraviesan el territorio de Oeste a Este, donde se ubica la Sierra de Chamá como estribación de la Sierra de Los Cuchumatanes.
La población de El Triunfo está conformada principalmente por pobladores de origen ixil provenientes de Nebaj, Chajul y Cotzal, y pobladores de origen K’iche’ provenientes de diferentes municipios de Quiché y de los municipios de Chiantla y Aguacatán de su vecino Huehuetenango. Este asentamiento tiene la característica de haberse insertado, después de la finalización del conflicto armado, en un contexto que le es completamente ajeno ambiental, cultural y económicamente, se trata de las tierras bajas de la Costa Sur guatemalteca hacia el Océano Pacífico.
El segundo caso se refiere a la colonia Nueva Esperanza, que inició su proceso de reinserción en enero de 1994. Este colectivo social forma parte del contingente poblacional que se refugió durante doce años en Chiapas, México y que decidió retornar al país de manera colectiva y organizada en el tercer bloque de retorno, cuando el conflicto armado interno todavía no había finalizado.
La población de la colonia Nueva Esperanza es originaria de diversos municipios que conforman la región Hiusta en el departamento de Huehuetenango6. Este departamento colinda al Norte y al Oeste con Chiapas, México; al Este con el departamento de Quiché y al Sur con los de Totonicapán y San Marcos. En el mismo conviven nueve grupos etnolingüísticos7: al Norte se encuentran los Popti´, Akatekos, Chujes y Q’anjob’ales; en el Centro se ubica el grupo Mam; y al Sur se encuentran los grupos Tectiteko, Awakateko, K’iche’ y mestizos (ladinos) que hablan Español.
La región Huista, en particular, está conformada por los municipios de Santa Ana y San Antonio Huista con grupos de población mestiza, mam y popti’; los municipios de Jacaltenango y Concepción Huista con población de origen mam, mestiza, akateka y popti’; y el municipio de Nentón donde convive población Chuj, mestiza y akateka. La población refugiada-retornada del tercer bloque se reasentó en la finca Chaculá, ubicada en el municipio de Nentón, es decir, se reinsertaron en su región de origen, aunque no hayan vuelto a las aldeas donde nacieron o vivieron antes del período más fuerte de violencia. Sin embargo, haberse reasentado en Nentón, les significó iniciar una nueva vida en un área que se caracterizaba por ser una zona de conflicto, donde todavía se suscitaban enfrentamientos entre guerrilla y ejército, así como la convivencia con aldeas que adoptaron el esquema de militarización impuesto por el ejército desde 1982.
Entre estas dos colectividades existen procesos similares como la organización social y política, pero también procesos y matices particulares asociados al tiempo histórico y a los contextos en los que cada uno ha realizado su vida en común, tanto en su experiencia de vida pasada como en la presente.
III) ORGANIZACIÓN DEL DOCUMENTO
En el primer capítulo, “La reconstrucción de la sociedad rural y los repertorios culturales”, planteamos el problema de investigación y la perspectiva teórica que proponemos para abordarlo. En el mismo intentamos ubicar con los antecedentes de la Guatemala de posguerra, los elementos a considerar ante los procesos de reinserción de las poblaciones desarraigadas y las posibles implicaciones que eso tiene en el proceso de reconstrucción de la sociedad rural. La perspectiva teórica que utilizamos es la de los repertorios culturales de las colectividades, los cuales nos proponemos observar recreados y actualizándose en las formas de convivencia que las colectividades desarrollan en torno su proceso de organización social. El énfasis de la propuesta está en estudiar como las colectividades retoman y resignifican en el presente, las experiencias de vida pasadas, y con este conocimiento social como se plantean formas para orientar sus acciones y sus proyectos de vida.
El capítulo segundo, “Población desarraigada: su historia, origen y diversidad”, empieza por desarrollar el contexto histórico y político en el que entran en pugna organizaciones guerrilleras y ejército; asimismo, destacamos cómo las acciones de la estrategia de contrainsurgencia, precipitan los desplazamientos masivos de la población del altiplano indígena. Además, intentamos mostrar la dinámica y las modalidades de desplazamiento que tuvieron lugar y que dieron origen a los distintos tipos de población desarraigada en Guatemala.
El tercer capítulo, “Trayectorias de vida de las colectividades: el desarraigo, sus actores y sus proyectos de vida”, para reconstruir las trayectorias de vida colectivas nos basamos en los relatos de los actores sociales, quienes definieron los acontecimientos más importantes que marcaban las etapas de su largo recorrido por el desarraigo, desde que abandonaron sus aldeas de origen por la represión, sus formas de sobrevivencia en el refugio y en la montaña, hasta que finalmente sus esfuerzos los llevaron a los asentamientos definitivos donde en la actualidad intentan forjar una nueva vida e integrarse socialmente. En el mismo capítulo reconstruimos a partir de las aspiraciones relatadas por los actores, los principales objetivos que pretendían desarrollar en sus proyectos de vida ya ubicados en los asentamientos definitivos.
En el capítulo cuarto, “Las concepciones de la organización social y sus entornos de realización y resignificación”, el propósito de este capítulo es contextualizar los espacios en los que emergen las concepciones y resignificaciones que los actores hacen de la organización social, las cuales sirven de marco interpretativo para orientar sus prácticas de convivencia y los mecanismos de relacionamiento con las poblaciones residentes en los entornos de reinserción.
El capítulo quinto, “Las formas sociales de la convivencia: del pasado de sobrevivencia al presente de subsistencia”. En este capítulo desarrollamos algunas de las formas de convivencia en torno a los modelos organizativos de las colectividades. Partimos de mostrar las estructuras organizacionales y los principios que las sostenían en el pasado, deteniéndonos en las modificaciones que han surgido en el presente. Continuamos con el desarrollo de las prácticas organizativas que configuran las experiencias de vida en curso y la manera como estas se relacionan con el pasado de sobrevivencia; así como las implicaciones que les representa el entorno natural y social en sus estrategias de subsistencia y en su propósito de mantener su modelo organizativo como parte de su proyecto de vida.
En el capítulo sexto, “Las formas de convivencia en torno a la autoridad”, analizamos las relaciones de mando y subordinación que se establecen al interior de las colectividades, así como las que establecen respecto de actores externos, principalmente, en relación con las instancias gubernamentales. Asimismo, distinguimos las continuidades y discontinuidades en la estructura de autoridad, los mecanismos autoritativos y formas de regulación y control de la convivencia establecidos por las colectividades y sus implicaciones en el seguimiento de sus proyectos de vida.
El capítulo conclusivo, “La construcción de nuevas identidades y las perspectivas de futuro”, a partir del análisis de los repertorios culturales actualizados, relevamos los elementos de identificación y el sentido de pertenencia que los actores sociales construyen para su permanencia como colectivo. La manera como mantienen o no su identidad social puede contribuir para significar sus proyectos de vida, la relación con sus vecinos y por ende la reconstrucción de la sociedad rural de posguerra.
NOTAS
1 Departamentos para Guatemala es lo que Estados para México.
2 Ver mapa de Guatemala con información geopolítica, No. 1 en anexos.
3 En estos datos coinciden el informe oficial de la Comisión por el Esclarecimiento Histórico-CEH,
“Guatemala memoria del silencio”; y el informe de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de
Guatemala-ODHAG, “Guatemala nunca más”. Ambos fueron elaborados con el objeto de recuperar la
memoria histórica y dimensionar los alcances, consecuencias y responsabilidades en los hechos de violencia
en 36 años del conflicto armado interno.
4 Este índice de exclusión presentado en 1998, dos años después de la finalización del conflicto armado, se
basa en los siguientes indicadores: muertos antes de 40 años de edad, analfabetismo entre adultos,
desnutrición de niños menores de 5 años de edad y acceso a ciertos servicios básicos.
5 Ver mapa etnolingüístico de la región, No. 2 en anexos.
6 Ver mapa No. 1, información geopolítica en Anexos.
7 Ver mapa etnolingüístico de la región, No. 3 en anexos.
- Introducción
- CAPITULO PRIMERO. “La reconstrucción de la sociedad rural y los repertorios culturales”
- CAPITULO SEGUNDO. “Población desarraigada, su historia, origen y diversidad”
- CAPITULO TERCERO. “Trayectorias de vida: el desarraigo, sus actores y sus proyectos de vida”
- CAPITULO CUARTO. “Las concepciones de la organización social y sus entornos de realización y resignificación”
- CAPITULO QUINTO. “Las formas sociales de la convivencia: del pasado de sobrevivencia al presente de subsistencia”
- CAPITULO SEXTO. “Las formas de convivencia en torno a la autoridad”
- A MANERA DE CONCLUSION. “La construcción de nuevas identidades y las perspectivas de futuro”
- ANEXOS
- Cronología
- Mapas
- Croquis
- Listados de entrevistas
- Bibliografía
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Bouscayrol, Mario Tejada. (2002). “Historia social del norte de Huehuetenango”, CEDFOG, Guatemala.
Brigadas Internacionales d... leer más
Analiza, Mauro y Merlet Michel. (2003). “Acceso a la tierra y reconocimiento de los derechos a la tierra en Guatemala”. La Coalición Internacional para el Acceso a la Tierra, Italia e IRAM París. Dirección electrónica: www.landcoalition.org.
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CEIBA, Asociación para la Promoción y el Desarrollo de