Durante las tres últimas décadas se ha gestado en el mundo una serie de transformaciones, donde la introducción de las nuevas tecnologías han jugado un papel protagónico, pasando de una mediación entre ser humano y sociedad de la información a una mediación con la llamada sociedad del conocimiento que supone cambiar no sólo el qué, sino el cómo se enseña.
"La sociedad del conocimiento, entre otras cosas, requiere de individuos con altas capacidades de aprendizaje, actualizados y de resolución de problemas complejos. Este requerimiento deviene del incremento de información a gestionar propiciado por las tecnologías de información y comunicación (TIC) y conlleva hacer más compleja la toma de decisiones en cualquier situación profesional" (Tejada, 2005; 4).
Este ha sido el marco en el cual se desenvuelven los cambios en un mundo globalizado, puesto que estamos presentes ante transformaciones de índole social, política, cultural, tecnológica, así como laboral y educativa. Entre estos cambios, encontramos que en América Latina conviven las nuevas tecnologías de la información e innovaciones tecnológicas en ámbitos dominados por la desigualdad y la pobreza.
De la mano del cambio de paradigma laboral y educativo, donde el eje transversal de estos nuevos paradigmas es la flexibilización de la mano de obra y de los procesos educativos, durante las últimas décadas se ha cuestionado algunas veces y otras se ha afirmado que, tanto la ed... leer más
Durante las tres últimas décadas se ha gestado en el mundo una serie de transformaciones, donde la introducción de las nuevas tecnologías han jugado un papel protagónico, pasando de una mediación entre ser humano y sociedad de la información a una mediación con la llamada sociedad del conocimiento que supone cambiar no sólo el qué, sino el cómo se enseña.
"La sociedad del conocimiento, entre otras cosas, requiere de individuos con altas capacidades de aprendizaje, actualizados y de resolución de problemas complejos. Este requerimiento deviene del incremento de información a gestionar propiciado por las tecnologías de información y comunicación (TIC) y conlleva hacer más compleja la toma de decisiones en cualquier situación profesional" (Tejada, 2005; 4).
Este ha sido el marco en el cual se desenvuelven los cambios en un mundo globalizado, puesto que estamos presentes ante transformaciones de índole social, política, cultural, tecnológica, así como laboral y educativa. Entre estos cambios, encontramos que en América Latina conviven las nuevas tecnologías de la información e innovaciones tecnológicas en ámbitos dominados por la desigualdad y la pobreza.
De la mano del cambio de paradigma laboral y educativo, donde el eje transversal de estos nuevos paradigmas es la flexibilización de la mano de obra y de los procesos educativos, durante las últimas décadas se ha cuestionado algunas veces y otras se ha afirmado que, tanto la educación como el trabajo, son mecanismos de movilidad e integración social (CEPAL, 2000).
Concretamente, las sociedades contemporáneas poseen una característica, las generaciones actuales están más educadas que sus predecesoras (Gallart, 2002; Weller, 2005; Mercado y Planas, 2005). Si bien, en los años sesenta la educación y la salud se constituyeron como una inversión a nivel de los individuos y como el factor que explicaba el crecimiento de los países, la explicación se ha ido complejizando con la aparición de factores de tipo socioeconómico que no eran considerados como fuente de estudio, y mucho menos de explicación, abandonándose así una visión lineal o vinculación directa entre educación y movilidad social. Lo anterior ha llevado a varias discusiones que versan sobre la desigualdad en cuanto a la diferenciación de la población según los certificados alcanzados y la conjugación de los factores mencionados, extendiéndose ésta al mercado de trabajo.
De manera particular, el debate acerca de la formación profesional universitaria tiene un papel protagónico a la luz de los cambios actuales, debido al cambio de paradigma laboral y educativo como parte de este proceso de reconfiguraciones a nivel mundial. Sobre todo porque la universidad forma profesionales para ejercer y / o desempeñarse en distintas disciplinas. De ahí que se sustente una formación profesional orientada a satisfacer las necesidades del mundo del trabajo.
La discusión anterior ha dado origen a recurrir a reformas en la educación superior de diversa índole. Por ejemplo, en nuestro país los problemas de la educación superior en la década de los ochentas pasaron de ser considerados un asunto fundamentalmente técnico y financiero a un asunto de carácter financiero y estratégico, empezando a problematízarse la calidad, la pertinencia, la planeación y la evaluación (Acosta, 2000, Mendoza, 2002).1 Así, se gestó una nueva etapa de política pública en las Instituciones de Educación
Superior (IES de ahora en adelante).2
Bajo ese contexto, los estudios de egresados se han constituido como parte de las reformas que buscan la evaluación e indagan sobre la calidad, con la intención de conocer qué pasa con los resultados educativos y por ende, con los sujetos que participan en el proceso educativo. Sobre todo bajo el supuesto que afirma que la vinculación entre el mundo de la educación y el mundo del trabajo posee un papel protagónico en la formación escolar institucionalizada. Por ello, es importante retomar los estudios de egresados, por el énfasis en la universidad como un campo de formación profesional, y a su vez de indagar sobre la pertinencia de dicha formación.
De manera específica, bajo la perspectiva de la formación en competencias profesionales, se ha buscado la introducción del practicum como el conector o la transición entre los mundos educativo y laboral. En otras palabras, alude a la iniciación en la socialización profesional de los estudiantes y futuros profesionistas integrando los conocimientos teóricos y experienciales, y es por medio de la práctica como se superarán las diferencias entre la socialización profesional en la escuela y el mundo del trabajo. Así el practicum puede definirse como:
"El período de formación que pasan los estudiantes en contextos laborales propios de la profesión: en fábricas, empresas, servicios, etc.; constituye, por tanto, un período de formación (...) que los estudiantes pasan fuera de la Universidad trabajando con profesionales de su sector en escenarios de contextos reales" (Zabalza, 2003; 45, citado en Tejada, 2005; 4 - 5).
Así, se habla de la necesidad de preparar a los estudiantes en un aprendizaje autónomo; y que no es sino el paso de una educación tradicional centrada en la enseñanza de contenidos a una educación centrada en el aprendizaje de los estudiantes. Lo anterior toma en cuenta herramientas de aprendizaje / estudio y no sólo la acumulación de contenidos, donde el profesor juega un papel importante como gestor y no como simple transmisor. Esto es de suma importancia bajo el nuevo enfoque educativo, pues se busca la adquisición de los conocimientos, habilidades,3 capacidades,4 actitudes, valores propios de la profesión en particular, desde la vinculación entre teoría y práctica. Bajo esta perspectiva encontramos presente una condición no sólo de continuidad, 5 sino de progresividad de la formación (Zabalza, 2004). Es decir, la idea de cambio también está implícita en la educación superior.
En este contexto hay un cambio de sentido, pues se pasa de considerar una formación universitaria para toda la vida sin mayores cambios, a una formación continua a lo largo de toda la vida y no sólo universitaria, sino también post-universitaria (y también pre-universitaria) que cambia y se transforma, lo cual implica la noción de un aprendiz permanente. Donde cada nivel de formación se convierte en un espacio propedéutico para el siguiente, incluyendo los estudios universitarios, debido a que el proceso formativo profesional no culmina ahí.
De ahí que el perfil de formación en las universidades tome cada vez mayor peso bajo estas condiciones. Bajo este contexto se inserta la formación por competencias, que implica la integración de teoría y práctica. Donde las competencias son tanto generales bajo un perfil de egreso para todos los estudiantes universitarios, como particulares para cada profesión bajo un perfil profesional específico.
... "Pasar del saber a la acción es una reconstrucción: es un proceso con valor añadido. Esto nos indica que la competencia es un proceso; es poniendo la competencia en práctica y acción como se llega a ser competente" (Tejada, 2005; 7).
A la par del contexto de cambios que ya se ha reseñado, los jóvenes han tomado una relevancia inusitada e indiscutible. Esto se debe a varios factores, entre estos destaca que ellos se han convertido en una población que está más expuesta al desempleo o a la obtención de empleos precarios, tomando en cuenta las debidas especificidades de estas poblaciones según niveles educativos, características socioeconómicas (Schkolnik, 2005, Jacinto y Solía, 2005) y de índole institucional en cuanto a las escuelas, u organizacional según los empleos donde se inserten o busquen hacerlo.
Sin duda, los más afectados son en mayor medida los jóvenes de escasos recursos que tienen los niveles de escolaridad más bajos. No obstante, entre los jóvenes educados el desempleo no es menor, ya que sus expectativas laborales son más altas y no comienzan a trabajar hasta que encuentran un empleo acorde con los estudios realizados (Schkolnik, 2005; 15). Afirmación que debe ser matizada, puesto que la inserción puede ser causada más que motivada por la necesidad económica y / u otros factores, como tener presente la demanda de la profesión en el mercado.6 De ahí que sea posible problematizar los conceptos de sobreeducación y subutilización.
"... los jóvenes de hoy viven la inserción laboral en un marco de dificultades e incertidumbre en el que tienen que hacer frente al mismo tiempo a la escasez de empleo, al deterioro de la calidad y de la protección de los empleos existentes, y al desafío que significa intentar un trabajo por cuenta propia o asociativo sin haber tenido experiencias laborales anteriores" (Schkolnik, 2005; 129).
De la gran población o diversos grupos de jóvenes, en la presente tesis interesa específicamente la población de jóvenes universitarios. En cuanto a ellos, la realidad de las precarias condiciones de la inserción y del empleo y de las oportunidades laborales, no responden necesariamente a sus perfiles de formación.7 Además uno de los problemas del empleo juvenil radica en que los "... jóvenes, por lo general, tienen acceso a empleos inestables, sin protección laboral y con bajos salarios, aun cuando se inserten en el sector formal de la economía. Los que completan la educación media llegan a ingresar en el circuito de 'nuevos empleos jóvenes' (cadenas de fast food, alquiler de videos, cines, vendedores de centros comerciales) dentro del sector formal, pero igualmente con bajos salarios y contratación precaria. Aquellos más educados, dependiendo también de su capital cultural y social, pueden aspirar a obtener puestos de mayor calidad, mejor remunerados y con mejores condiciones de trabajo, pero muchas veces igualmente transitorios" (Jacinto y Solía, 2005; 126).
Por ello, la población de estudio está constituida por los sociólogos egresados de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM de ahora en adelante) de las generaciones de egreso 1997 y 2002. Interesa la población perteneciente a la UAM porque como veremos más adelante, es la universidad que contiene la mayor población de sociólogos como población estudiantil, además de que alrededor de la mitad de sociólogos titulados por año a nivel nacional pertenecen a la UAM. Por otro lado la selección de las generaciones de egreso 1997 y 2002 corresponden a la información disponible de la Encuesta de Egresados del Sistema de Seguimiento de Egresados de la propia Universidad. A su vez que también se hace uso de información que proporciona el Sistema de Información Integral de Egresados (SIIE de ahora en adelante) con que cuenta la universidad.
Dicho lo anterior, la pregunta que guía la presente investigación es ¿cuáles son los espacios de formación de competencias laborales y profesionales de los egresados de sociología de la UAM?, bajo la hipótesis siguiente. A pesar de que la UAM no opera bajo un modelo educativo centrado en la formación por competencias, al igual que el resto de las instituciones de educación superior lleva a cabo la habilitación para el trabajo a través de una socialización sistemática y organizada en torno a conocimientos, capacidades, habilidades, valores y actitudes que conforman ethos profesionales y disciplinarios, de ahí que suponemos es un espacio de formación de competencias en los egresados de sociología de la UAM, pero no el único. Para indagarlo, proponemos tres espacios: escolar por medio del practicum, el laboral o profesional y familiar, que explicaremos más adelante.
Así pues en esta investigación exploraré tanto competencias laborales como profesionales. La discusión sobre la diferenciación entre ambas competencias la retomaré a lo largo de la tesis, no obstante, cabe adelantar que la competencia profesional atiende a los saberes profesionales y aquellos resultados de la experiencia concreta de la profesión, mientras la competencia laboral atiende a los saberes y experiencias de un trabajo, que no necesariamente dan cuenta de un ámbito de desempeño profesional específico. Pero, ¿por qué interesa esta población de universitarios?.
En primer lugar proporcionaré la razón personal, soy un@ de l@s tant@s sociólog@s formados en la UAM. En segundo lugar, una razón de retribución a la universidad al proporcionar información sobre una población que es parte de la comunidad universitaria.
Otra razón que rebasa las inquietudes personales radica en una reflexión sociológica. Partiendo desde la sociología de las profesiones,8 y atendiendo que el origen de una profesión es la sociedad o debería ser la sociedad, el sociólogo tiene un objeto de estudio que puede ser abordado desde varias perspectivas, enfoques, metodologías, etc., y basta con voltear hacia cualquier lado para verificar que las necesidades o problemas sociales ahí están, o si no son claros a nuestros ojos, bastaría con ser capaces de identificarlos o preverlos. En el caso particular de la sociología, la realidad social es un elemento que permite dar cuenta de las competencias de sus profesionistas.
"Tratar sobre los campos especializados de la sociología conlleva indisolublemente su multidimensionalidad como profesión, es decir, la experiencia misma del sociólogo, moldeada por cierto por la sociedad" (Torres, 1993; 37).
El argumento anterior es de suma importancia, debido a que el debate acerca de la formación profesional versa o se centra en la vinculación educación y trabajo; cuando por el contrario, tradicionalmente se habían llegado a ver como espacios aislados entre ellos. Según Tejada (2005), se atisba una cierta división del trabajo entre sistema educativo y sistema laboral. Además de ello, este fenómeno se aborda muchas de las veces aislándolo de la propia sociedad y / o sectores de ésta.
En este sentido, dada la historia de nuestro país, la sociología es una disciplina cuyo origen se ha presentado ajeno al grueso de la sociedad mexicana, puesto que ha estado ligado a ciertos grupos, debido que surge a iniciativa de los ideólogos del gobierno, las élites intelectuales, incluso por recomendación de organismos internacionales como la UNESCO (1949).
Sin embargo, puede abrirse la discusión al respecto, en cuanto que es una profesión ofertada en su casi absoluta mayoría en las universidades públicas. Lo cual da pie a debatir si realmente ha estado alejada o no de la sociedad, y en qué términos se habla de este alejamiento; debido a que la concepción de la universidad pública implica una vinculación social,9 resulta difícil pensar que la sociología ha estado alejada de la sociedad, cuando como el resto de las profesiones ha estado vinculada a ella. Sin embargo, aquí habría una buena línea de análisis, la vinculación de la sociología con su objeto de estudio, y cómo ha sido esta vinculación, y cuál ha sido su convivencia. Pero, una cosa es cierta, no hay reconocimiento social para la sociología afuera de sus ámbitos de desempeño, lo anterior da cuenta de una paradoja, la(s) sociedad(es) en México no reconoce el ejercicio laboral o profesional del sociólogo (Rojas, 1970; ENEP -Acatlán, 1982).
La elaboración de este análisis conduce la mirada al proceso de institucionalización / consolidación de la sociología en un país como el nuestro. Si bien esta tesis no se limita ni se agota en estos puntos, habría que decir que atendiendo a la institucionalización de una disciplina a la cual pertenece una población de jóvenes que apostaron por la formación profesional universitaria, es posible distinguir dos niveles de elementos de la institucionalización que están interrelacionados. Por un lado las creaciones de instituciones educativas como oferta educativa, institutos de investigación, revistas de investigación, etc; y, por otro lado, las prácticas a nivel de trabajo cotidiano de los sociólogos, de cuyos espacios podemos llamar típicos, y otros no típicos, según los espacios donde se desempeñan tradicionalmente y aquellos que no constituyen espacios de desempeño tradicional de sus actividades.
Ahora bien, históricamente en nuestro país como en otros, el desempeño tradicional del sociólogo se verifica predominantemente en el sector educativo y el sector gobierno. Sin embargo, vale la pena resaltar esfuerzos de quienes han comenzado a construir nuevos espacios de desempeño laboral como sociólogos, espacios que la universidad reconoce como ámbitos de desempeño profesional, como lo es el caso de quienes se desempeñan en Organizaciones no Gubernamentales (ONG's de ahora en adelante) y el sector privado.
Por otro lado, la legitimación no se Umita a los espacios típicos de desempeño profesional del sociólogo o a los esfuerzos existentes de la universidad en la promoción de la profesión. En mi opinión debe extenderse a aquellos ámbitos de la vida cotidiana, pero sin que en ellos se agote. El socializar el trabajo del sociólogo por los propios sociólogos practicantes constituye en sí misma una estrategia para la consecución del reconocimiento social de la disciplina. Claro que para ello es necesario que los sociólogos deseen o puedan desempeñarse como sociólogos, que sean sociólogos practicantes, y que posean competencias para llevarlo a cabo, como por ejemplo, ser creativos y anticiparse a problemas actuales y emergentes.
En consecuencia, el reconocimiento para la profesión es muy importante, tan es así que Tejada (2005; 19) afirma que éste es una consecuencia sociolaboral. Sobre todo porque a su vez, éste repercute en el ejercicio profesional, por ejemplo, para contratar a un sociólogo, un empleador requiere no sólo conocer, sino reconocer y valorar el ejercicio profesional del sociólogo.10
Ahora bien, otro debate versa sobre el estatus que posee la sociología como profesión.11 Sin embargo, entre las diferencias de esta carrera con otras como derecho, medicina o ingeniería radica en que no posee los niveles de organización de carreras profesionalizantes.12 Es decir, habría quien podría afirmar que al no contar con ese nivel de organización no posee el estatuto de una profesión. El hecho es que el sociólogo posee poca identificación social, no hay claridad de qué hace o sabe hacer fuera de sus ámbitos intra y extra -universitarios de desempeño, a diferencia de las licenciaturas antes mencionadas.13 Aunque las actividades de los sociólogos no tienen la visibilidad de otras profesiones, no quiere decir que no sean funcionales.
En resumen, es relevante el conocimiento de una población, en este caso de sociólogos, que participa en el mercado laboral al igual que el resto de los universitarios de diferentes carreras, pero cada una con sus especificidades, condiciones, historia, socialización, desarrollo institucional o reconocimiento social.
Por ello mi objetivo general es explorar los ámbitos de formación de competencias laborales y profesionales en jóvenes sociólogos practicantes egresados de la LL4M.14 Así como conocer qué papel juega cada uno de los espacios que propongo para explorarlas: el escolar, laboral y familiar, y su posible implicación en su inserción laboral. De esta manera, será posible indagar si los sociólogos son una población sobreeducada o subutilizada.
Creo necesario establecer una aclaración. Como lo he dicho en repetidas ocasiones, me interesan los sociólogos practicantes concebidos como quienes aplican, movilizan el conocimiento, capacidades, habilidades de índole sociológica y que actúan en una realidad social, desempeñándose en diversos regímenes jurídicos, sectores económicos, áreas temáticas, etc, y sus opiniones se recogen vía las entrevistas, pues la base de datos nos ofrece indicios más no garantiza necesariamente que la población encuestada sea practicante de la sociología. Por ello, es importante aclarar que la interpretación estadística no sigue la misma lógica que el tratamiento de las entrevistas, estas últimas tienen la intención de dar cuenta de qué pasa con sociólogos practicantes. Esto es importante en términos del tema eje de este documento, las competencias, sean laborales y /o profesionales.15
Por tanto:
• Exploraré los ámbitos de formación de competencias laborales y profesionales.
• Caracterizaré el perfil profesional de los jóvenes sociólogos de la UAM de las generaciones de egreso 1997 y 2002.
• Clasificaré y profundizaré en las competencias laborales y profesionales de los egresados.
• Describiré los procesos de inserción laboral de los jóvenes sociólogos egresados de la UAM.
Una vez especificado lo que busca la tesis, resulta necesario comentar que el debate en torno al concepto de competencias puede ser justificado con diversos argumentos. Independientemente de que se llame calificación o competencia, estos cambios engloban decisiones políticas encaminadas a buscar la reestructuración de los sistemas educativos, adaptándolos a las nuevas necesidades de formación. En este contexto, la pretensión es normalizar los procesos de acumulación del conocimiento. Por ello este tema de investigación está muy presente en los documentos de los organismos internacionales, y a su vez, se extiende a los diversos mundos no sólo educativos y laborales, sino académicos y burocráticos, desde investigadores de instituciones educativas hasta empleadores y diseñadores de política pública.
Los estudiosos del concepto afirman que la competencia es un concepto que en el uso común puede tener significaciones diferentes a las que posee en el ámbito educativo y / o laboral. Aún cuando no es un concepto nuevo, lo que está siendo trasformado es su contenido y su sentido. Se trata como bien se sabe de un concepto polisémico, cuyo sentido ha ido cambiando, pues su origen (con la orientación actual) fue en la pedagogía de la empresa (empresarial) y ha ido cambiando según se ha orientado hacia la vinculación entre la educación y trabajo (sentido educativo), incluso actualmente se extiende más allá de los espacios educativos formales y laborales, pues se habla de educación para toda la vida.
La reflexión y discusión en diferentes ámbitos y áreas del conocimiento sobre este concepto está caracterizada por su riqueza, con todo, conforme pasa el tiempo se va complejizando la discusión del término: pues al principio se solía confundir con el concepto de calificación (concepto ligado al puesto). Al respecto se dice que las competencias desean desplazar a la calificación debido al cambio de paradigma laboral, que refuerza su característica principal, presente en las lecturas que se hacen; ser un concepto ligado a la persona a diferencia del concepto de calificación, el cuál se enfoca en el puesto.16
Como parte del proceso de construcción de la presente investigación, y particularmente de mi experiencia como estudiante de sociología de la UAM y como socióloga, tomando como referencia la información que nos da cuenta la base de datos y los resultados de los estudios de egresados sobre las actividades y exigencias en el trabajo,17 así como las entrevistas hechas a egresados, parto de que el sociólogo debe tener / desarrollar las siguientes competencias profesionales:
• Capacidad para problematizar o reflexionar enfoques, situaciones o fenómenos en el ámbito de lo social y tomar posición al respecto en su ámbito profesional, y por ende en diferentes contextos (pensamiento crítico).
• Capacidad para producir conocimiento social en su ámbito profesional (creatividad).
• Capacidad para diseñar y evaluar instrumentos de tipo cualitativo y cuantitativo para recabar información social en diferentes contextos; público, privado, social, internacional (metodológica), a su vez de la habilidad para recoger dicha información.
• Habilidad para manejar software para información social de tipo cualitativa y cuantitativa en diferentes contextos (tecnológica).
• Capacidad para analizar información social, sea de índole cuantitativa y / o cuaütativa.
• Capacidad para el manejo adecuado de técnicas de investigación social (metodológica).
• Capacidad para comunicar información y conocimiento social en forma oral, escrita y gráfica en su ámbito profesional (lingüística).
• Capacidad para propiciar ambientes de aprendizaje de índole sociológico.
• Capacidad para administrar servicios, recursos de tipo social (organización).
• Capacidad para adaptarse a situaciones cambiantes y transformaciones laborales y profesionales como sociólogos.
• Capacidad para trabajar en equipo y / o en forma independiente (interacción).
• Apego a las normas de ética profesional (individual).
• Capacidad para convencer en la elaboración de proyectos de índole social en diferentes contextos, sea público, privado, etc., que:
1) Atiendan a problemas o necesidades sociales, laborales, políticos, culturales, etc, actuales o presentes, como género, migración, etc.
2) Atiendan a problemas o necesidades sociales, laborales, políticos, culturales, etc, emergentes en nuestro país o en cualquier otro.
Ahora bien, el límite al campo de conocimiento sociológico al igual que otros profesionistas, es en sí mismo su objeto de estudio. Y dado que deseo identificar o explorar las competencias de los egresados, el marco de referencia serán las competencias laborales según las actividades que los egresados dicen desempeñar en sus trabajos, información que me proporciona por un lado la base de datos de la UAM y por otro las entrevistas, y la exploración de las competencias profesionales será posible por medio de las entrevistas hechas a los egresados.
Ahora bien, es necesario aclarar que desde las competencias para armar el perfil profesional es necesario tener en cuenta tanto la descripción de puestos u ocupaciones a las que se insertaran los egresados, como considerar los campos de aplicación de las herramientas propias de la profesión. Así como, indagar tanto en la literatura del campo profesional, tomando en cuenta tanto las demandas, requerimientos y necesidades específicas del sector de desempeño. La intención es organizar una oferta formativa coherente a las necesidades del campo laboral especifico, para lograrlo el currículo formal juega un papel fundamental al orientar las competencias que los sujetos desarrollarán en el proceso formativo formal (Vargas, 2006).18
En esta investigación no pretendemos certificar o evaluar competencias laborales o profesionales en los egresados, sino explorar competencias, por ello armamos el perfil profesional a través de la elaboración de competencias profesionales de los egresados según una propuesta original. Desde esta perspectiva queda claro porque la población de sociólogos está compuesta por profesionales practicantes, ya que para poder identificar competencias profesionales es requisito que apliquen los conocimientos, capacidades, habilidades, técnicas, etc., sociológicas en un ámbito de desempeño profesional.
Al respecto vale hacer una precisión, en las competencias es necesario tener en cuenta que la evidencia de conocimiento no suple la evaluación del desempeño, puesto que es una integración de teoría como de práctica. El desempeño puede ser recogido a través de evidencias de dicho desempeño, y esta evidencia debe acoplarse a la evidencia por desempeño (Vargas, 2006). Por ello, para, verificar (evaluar, medir) el desempeño de las competencias puestas en movimiento se reconocen tres metodologías por medio de la evidencia.
La evidencia puede ser recogida de manera:
1) Directa, por observación,
2) Indirecta (informes de árbitros, evaluaciones de terceros),
3) Complementaria, obtenida mediante preguntas orales y escritas (Vargas, 2006).
Dadas las condiciones con las que contamos, la tercer manera de recoger evidencia es la única que nos permite explorar las competencias de los egresados de sociología de la UAM. En primer lugar para explorar competencias laborales uso la encuesta de egresados de la UAM de las generaciones 1997 y 2002, que es un cuestionario cerrado que permite aproximarse al desempeño de competencias por medio de preguntas que dan cuenta de las opiniones, creencias y las percepciones de los egresados de sociología de la UAM en torno al desempeño laboral y / o profesional.
Para complementar el cuestionario se decidió usar entrevistas19 con preguntas abiertas para explorar las competencias profesionales en los egresados, dado que a través de esta técnica es posible profundizar en el o los contextos en los cuales se ejercen las competencias. No obstante, no se verifica el desempeño de manera directa al no estar presente en la actividad o actividades laborales o profesionales de los sociólogos, por ello la exploración se hace por medio de las respuestas y apreciaciones de los sociólogos.
De manera complementaria a la encuesta de egresados y las entrevistas, haré uso de la base de los datos del SIIE,20 cuya información que arroja coincide con los datos de la encuesta de egresados de las generaciones 1997 y 2002. El objetivo del SIIE es sistematizar la información de los egresados de la universidad. Los datos que arroja este cuestionario esbozan un panorama de la situación de los egresados de sociología de la UAM, de manera particular haré uso de los comentarios que hacen en este cuestionario los egresados de las tres unidades. También es necesario mencionar que la mayoría de los comentarios tienen el tono de sugerencias, se rescatan en la medida de la percepción que tienen los egresados y por el sentido que tienen por los temas abordados en la tesis. El análisis preliminar de los comentarios ayudó en la elaboración del guión de la entrevista aplicada a los egresados practicantes de sociología.
Si bien el término de competencia se liga a una trayectoria individual, por ser el individuo quien las posee, también es cierto que al ser un cúmulo o una síntesis de experiencias implican interacciones en espacios o con otros individuos o grupos mediados por instituciones, organizaciones y por qué no, quizá sin ellas. Debido a que la experiencia es la condición de adquisición de la competencia, ésta no se limita exclusivamente al ámbito escolar para su adquisición, pero para certificar21 si se requiere poseer cierta calificación, y cabe aclarar que no hay certificación en la carrera de sociología. En este caso, desarrollo los tres espacios de interacción que participan en la formación / retroalimentación de las competencias profesionales de los individuos:
1) Escolar, como aquellos conocimientos, habilidades, capacidades, actitudes o valores relacionados con el curriculum, es decir, con el aprendizaje escolar. Este espacio se constituye como la base o el propedéutico para ser aprendiz permanente profesionalmente hablando. Sobre todo proporciona las herramientas de índole sociológica. 22
2) Laboral o profesional, como aquellos conocimientos, habilidades, capacidades, actitudes o valores no relacionadas con el curriculum escolar y que se construyen en el espacio laboral o profesional.23
3) Familiar, como aquellos conocimientos, habilidades, capacidades, actitudes o valores no relacionados con el curriculum escolar, cuyo papel protagónico pertenece a la familia. Este espacio posee menor peso que los anteriores en la literatura sobre competencias profesionales, y no se ha especificado el papel que puede jugar la familia en dicha formación profesional.2*
Otro tema transversal dentro de la discusión sobre la formación profesional, y particularmente desde la sociología de las profesiones, es el relativo a la ética profesional, o que también podríamos llamar como una formación con valores de índole profesional.25
"Que requiere una conducta y práctica más allá de las obligaciones morales personales de un individuo" (Fernández Pérez, 2001; 28).
De ahí que la ética se constituya como el catálogo de valores aceptados por una profesión más allá de la posición del individuo. En la lógica de la formación profesional, la ética profesional centra su formación al ámbito escolar. De manera particular, en lo que toca a las competencias, los valores como atributos de éstas aún no ha sido explorado a profundidad.
La educación por competencias parte de "una formación profesional que además de promover el desarrollo de ciertos atributos (habilidades, conocimientos, actitudes, aptitudes y valores), considere la ocurrencia de varias tareas (acciones intencionales) que suceden simultáneamente dentro de un contexto (y la cultura del lugar de trabajo) en el cual tiene lugar la acción; y a la vez permita que algunos de estos actos intencionales sean generalizables" (Gonczi, 1996 citado en Vargas, 2006).
Incluso se manifiesta un nivel de dificultad al incorporar los valores como atributo de las competencias. La cita siguiente da cuenta de ello, "Los valores no son fáciles de detectar y medir. Si alguna posibilidad existe de ello es relacionándolos con las competencias de manera coherente, explicitando el recorrido que existe desde las competencias hasta los valores específicos" (Boyatzis, 2002 citado en Vargas, 2006).
Dada la dificultad de medir los valores, que quizá el problema sea querer medirlos, pues se poseen o no se poseen, y por ende se integran a las competencias o no se integran, la forma en que articulamos en la presente tesis la formación profesional en competencias y la familia como partícipe de ésta, es precisamente por medio de los valores, debido a que cuando hablamos de profesión estamos hablando de un cuerpo específico de conocimientos, habilidades, capacidades, valores, etc., que actúan en una realidad social específica, donde los atributos de las competencias se articulan e integran de manera conjunta, y no de manera aislada al ponerse en movimiento.
La pregunta sería cómo se integran los valores a las competencias, la respuesta es a través del contexto, que no sólo es una característica constitutiva del desempeño por competencias, sino es determinante para el desempeño por competencias. Por ejemplo, en un contexto mediado por la corrupción, el profesionista competente decide desempeñarse o no en él. Lo anterior no implica que no sea competente para..., sino que los valores se integran al contexto para decidir desempeñarse o no en ese contexto específico de actuación profesional. Debido a que la competencia no puede entenderse sin el contexto una "buena reacción ante una situación problemática puede ser precisamente no intervenir" (Tejada, 2005; 7-8).
Una vez dicho lo anterior, parte de la contribución de esta tesis a los estudios de egresados, y particularmente los pertenecientes a la profesión de sociología, radica en que además de tener como población de estudio a los sociólogos vistos desde las competencias laborales y profesionales, exploramos ámbitos de formación de estas competencias. Además de que lanzamos de manera puntual y apostando al debate, una propuesta de competencias profesionales para los sociólogos.
Otro aporte lo constituye la exploración del practicum como el conector entre el espacio educativo y el espacio profesional como un medio de iniciación profesional. Cabe destacar que en un carrera como sociología cuyo característica de facto es ser una carrera generalista (por la dispersión y multiplicidad de actividades que se pueden desempeñar). Las vías institucionales (requisitos de titulación) para explorar el practicum son el servicio social y la realización del proyecto terminal de licenciatura. Sin embargo, este inicio de socialización profesional también puede explorarse en contextos laborales de desempeño profesional durante la realización de los estudios, es decir, el trabajo durante los estudios que se constituye en una vía no institucional del practicum.
Una vez descrito cuál será la metodología que usaré en la presente investigación, muestro el esquema analítico por medio del cual exploraré las competencias laborales y profesionales del sociólogo de la UAM. Para ello es necesario conocer que la competencia posee elementos y atributos como lo muestra el cuadro 1, y pueden verificarse como ya mencionamos por medio de la evidencia; la cual puede ser recogida siguiendo tres diferentes caminos o maneras, que no resultan ser excluyentes uno de otro.
Es necesario especificar que los atributos de las competencias son características permanentes de las personas, se ponen de manifiesto cuando se ejecuta una tarea o un trabajo, están relacionados con la ejecución exitosa de una actividad, tienen una relación causal con el rendimiento laboral, pueden ser generalizados a más de una actividad, y se activan en situaciones contingentes y combinan lo cognoscitivo, lo afectivo, lo conductual. Por su parte, los elementos de competencia están insertos en la actividad que se realiza, corresponden a una función realizable por una persona y no se presentan aislados (Vargas, 2006).
Medio cuantitativo para obtener la información
La base de datos a usar es la correspondiente al Estudio de Egresados de Licenciatura de la Universidad Autónoma Metropolitana (años de egreso 1997 y 2002),26 que forma parte del Sistema de Información de Estudiantes, Egresados y Empleadores con que cuenta la universidad. El instrumento por el cual se recabó la información fue a través de un cuestionario que aplicó la UAM a las generaciones de egreso ya mencionadas de todas las licenciaturas con las que cuenta esta universidad, cuya población fue seleccionada a través de una encuesta. Cabe aclarar que debido a la dificultad de localizar y de recibir respuesta de los egresados seleccionados, se contó con la colaboración de egresados pertenecientes a las generaciones de egreso que no habían sido seleccionados en la muestra.27
La muestra estadística consta de 249 egresados de sociología, de los cuales el 33% u 83 sociólogos pertenecen a la generación de egreso 1997, y el 67 % o 166 sociólogos son egresados titulados en el año 2002. La distribución por unidad es la siguiente: el 28% pertenecen a la unidad Azcapotzalco, el 18% a Iztapalapa, y el 54% a la unidad Xochimilco. Cuando se contrastan las variables, el 100% corresponde al total de los egresados que contestaron la pregunta en específico.
De esta manera, la distribución de egresados por unidad y año de egreso es la siguiente:
Las variables se seleccionaron teniendo en cuenta el debate reseñado a lo largo del documento, privilegiándose aquellas que dan cuenta de la formación profesional de los sociólogos, de ahí que se tomen en cuenta las que hacen evidente la vinculación educación - trabajo; como el servicio social, las actividades laborales o profesionales que realizan los egresados en su trabajo o niveles de exigencia de dichas actividades, la coincidencia de las actividades que realizan en sus trabajos con los estudios realizados en tres momentos diferentes: durante la carrera, inmediatamente al egreso y trabajo actual. También se usaron otras variables, pero con un ánimo más descriptivo y con el fin de contex tu alizar la investigación, que tiene por propósito primordial explorar las competencias laborales y / o profesionales de los sociólogos egresados de la UAM.
Medio cualitativo que guía el análisis de las entrevistas hechas a los egresados
Para realizar el análisis cualitativo de las entrevistas, hicimos uso de la llamada teoría fundamentada o The grounded theory (Glaser y Strauss, 1967).28 Consiste en generar categorías o subcategorías conceptuales y sus respectivas propiedades de la evidencia de la que emerge la categoría, que a su vez es usada para ilustrar el concepto. En resumen, teoría fundamentada puede ser presentada como un conjunto bien codificado de proposiciones con una discusión usando categorías conceptuales, sus propiedades y relaciones generalizadas acerca de las categorías y de sus propiedades (Glaser y Strauss, 1967; 31). Donde la categoría es un elemento conceptual de la teoría, y la propiedad es un aspecto, característica o elemento de una categoría. Por lo cual, las categorías pueden tomarse prestadas de la teoría existente.
El tipo de concepto que debe ser generado tiene dos rasgos fundamentales, por un lado, debe ser analítico o lo suficientemente generalizable para designar características y no las entidades en sí mismas. Por otro lado, también debe ser sensibilizador para producir una imagen significativa a través de la cual se tenga la referencia en términos de la propia experiencia.
En dicha postura, el descubrimiento teórico de una categoría vive aunque mueran algunas clases de datos, hasta que la evidencia señale que la categoría se ha quedado corta. Desde esta postura, el propósito para los sociólogos radica en dar cuenta de un comportamiento relevante, como aquello que los actores legos no pueden hacer, sea generar categorías generales y sus propiedades para situaciones generales o sean específicas o problemas. Coloca énfasis en la teoría como proceso, lo que indica que la teoría es una entidad en continuo desarrollo y no un producto perfecto y acabado. De ahí que de cuenta de la realidad social de la interacción y de su contexto estructural, lo cual le otorga complejidad, densidad y riqueza (Glaser y Strauss, 1967; 32).
Esta postura nos permite una mayor diversidad en las categorías emergentes, sintetizadas en los diferentes niveles de generalización conceptual e hipotética como sea posible. La síntesis otorga oportunamente conexiones entre los datos con un alto o bajo nivel conceptual de categorías y de propiedades (Glaser y Strauss, 1967; 37). Las categorías que usamos para el análisis de las entrevistas en la presente tesis fueron: trayectoria laboral, inserción laboral, formación profesional, practicum, competencias laborales, profesionales y para la empleabilidad, oportunidades profesionales, re -conocimiento social y percepción del sociólogo entre colegas y a los ojos de terceros.
Ahora bien, el muestreo teórico que usamos en la selección de egresados entrevistados da cuenta de los siguientes criterios:
• Criterios de homogeneidad.
• Egresados de sociología de la UAM.
• Sociólogos practicantes. Aquí cabe hacer puntualizar que a la luz del debate que guía el presente documento, el sociólogo practicante es aquel que moviliza el conocimiento, las habilidades, capacidades, etc., de índole sociológica, pero es el sociólogo calificado para ello. Es decir, primero es sociólogo (sanción jurídica) calificado para ejercer, y luego es practicante de la sociología. La distinción anterior hace referencia a la distinción analítica entre calificado y competente para.... Además de ratificar que desde la formación profesional calificación y competencia no son constructos aislados y excluyentes, sino que la calificación se constituye como el nivel que antecede la competencia, y por ende desde la literatura de la formación profesional y formación en competencias son constructos que se complementan. Alguien calificado es potencialmente competente para..., y desde la certificación de competencias, alguien competente para..., es alguien necesariamente calificado. No así para la adquisición de competencias, dado que la condición de posibilidad es la experiencia. Pero sin poseer la calificación adecuada, podrá ser competente para..., pero no gozar de la certificación por competencias.
• Criterio de heterogeneidad.
• Sociólogos de cada una de las tres unidades de la UAM
• Pertenecer a dos generaciones de egreso 1997 y 2002.
NOTAS
1 Por lo cual,"... planeación y evaluación, en ese orden, se convirtieron en los hechos discursivos programáticos de los esfuerzos gubernamentales ... y las acciones estatales se desplazaron ... hacía el eje del control de los resultados ..." (Kent citado en Acosta Silva, 2000; 90).
2 De ahí que, en el contexto de la crisis y los intentos de reordenamiento por medio de la planeación en los años 90's, se habla del Estado evaluador en educación superior (Mendoza, 2002; 13), Estado auditor (Ibarra, 1999), neointervencionista (Acosta, 2002), o que bajo estas políticas evaluadoras las IES funcionan con autonomía regulada (Ibarra, 1999). La intención es fomentar la acción responsable tanto de individuos, grupos e instituciones, ubicándose como procedimientos de reconocimiento y / o legitimidad social y diferenciación, perdiendo la evaluación su carácter punitivo, que darán cuenta en qué medida se han cumplido la misión de los objetivos previamente convenidos (Ibarra, 1999; 43).
3 Como las acciones, conductas, conjunto de recursos cognitivos, actitudes, patrones de comportamiento implicados en cualquier actividad, que son producto de la educación. Una habilidad nos capacita a realizar adecuadamente otras actividades jerárquica y/o lógicamente asociadas. Tomado de Santoyo y Martínez, 1999, Pp. 32-33. Consultado el 05-07-2006 de la dirección de internet. file:///C:/Dc<:uments and SetHngs/Administrator/Mis documentos/Pagiiias w eb guardadas/data/20060705143211/index.html.
4 Como las actividades que los objetos permiten realizar.
5 Esta idea también se encuentra inserta en la sociología de las profesiones, por ejemplo, Cleaves (1985) destaca que la profesión aseguraría la posibilidad de hacer carrera por medio de una actividad en la que "los conocimientos del profesionista, además de ejercitase, se amplían acumulativamente, enriqueciéndolo" (Fernández Pérez, 2001; 27). La diferencia desde las competencias, radicaría en que no sólo se ejercita (podría pensarse mecánicamente, posición que no es aceptada desde las competencias) ni tampoco se acumula, sino que existe progreso.
6 De acuerdo a los datos de ANUIES no es posible establecer a ciencia cierta los desfases entre oferta y demanda profesional para la carrera de sociología, puesto que la ANUIES incluye la carrera en ciencias sociales con la clave 171 (que contiene varias carreras). A pesar de ello, de 1990 al año 2000 las ciencias sociales muestran un saldo total positivo (oferta neta - demanda neta) que se traduce en un exceso de oferta significativo en términos absolutos y relativos (56.18%). Para consultar los datos anteriores, ver Mercado Laboral de profesionistas en México. Diagnóstico (1990 - 2000). Primera parte. ANUIES. Colección Biblioteca de la Educación superior. Especialmente las páginas 293 - 305. A su vez, en cualquiera de los escenarios que previó la ANUIES, ya sean de índole aritmética o geométrica para 2006 y 2010, las ciencias sociales en uno de los escenarios para el año 2006 presentan exceso bajo de oferta. Para consultar los datos anteriores, ver Mercado Laboral de Profesionistas en México. Escenarios de prospectiva 2000 - 2006 -2010. Segunda parte. ANUIES. Colección Biblioteca de la Educación superior. 2003. Especialmente las páginas 195 - 216.
7 Acentuándose esta problemática en profesiones que no gozan del reconocimiento social como ocurre con la sociología, como dan cuenta las entrevistas realizadas a los egresados de sociología de la UAM, y otros estudios.
8 Definida ésta como una rama de la sociología "dedicada al estudio de sectores laborales que ofrecen productos intangibles" (Traducción propia, citado en Monzó, 2002; 24).
9 Al respecto puede revisarse el articulo de Campos, G y Sánchez, G. (2005). La vinculación universitaria: Ese oscuro objeto del deseo. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 7 (2). Consultado el día 17 octubre 2005. http:/ /redie.uabc.mx/vo17no2/contenido-campos.htrnl
10 Si preguntamos al grueso de la gente y a los empleadores qué le es confiado al médico, la respuesta más significativa es la vida, lo mismo pasa con los abogados, la respuesta es la libertad, cuando se cuestiona qué le es confiado al sociólogo, fuera de los ámbitos de desempeño profesional la respuesta no es clara.
11 Las diferentes concepciones de profesión resaltan elementos de suma importancia para el tema que nos ocupa. Por ello, cuando se habla de profesionistas se discute la orientación para el servicio, la adhesión a un código de ética, la posibilidad de autonomía, de personas que realizan un conjunto de actividades de tiempo completo que les proveen recursos para la subsistencia. El campo profesional se percibe como un campo de conocimiento propio, y podemos pensar en una ocupación que se va consolidando como un proceso colectivo que se materializa con una línea de formación determinada, que de manera formal se incorpora en el ámbito universitario o escolar, estableciéndose un sistema de acreditación del conocimiento y de creación y a su vez de acreditación de asociaciones profesionales.
12 "...Academia y profesiones liberales, ciencia y técnica, formación e instrucción, conocimiento y trabajo parecerían alinearse en un sistema de ecuaciones en el que unos tienden a poner más énfasis en un extremo que en el otro... La academia nació para formar pensadores; la responsabilidad de formar profesionales, sea como extensión del oficio o como un saber hacer sobre un área del conocimiento, surge algo más tarde para responder a las necesidades de organización del Estado y la constitución de las burocracias... Lo que sigue en el tiempo es una multiplicación de especialidades para dar cuenta de conocimientos y necesidades cada vez más específicos que satisfagan las exigencias cada vez más complejas de la sociedad; surgen así las llamadas carreras profesionalizantes, distinguiéndose de las académicas". Tomado de Zegarra Pellane Jorge, La formación profesional en la universidad y el mundo del trabajo. Consultado de internet: file:///C:/Documents and 5ettings/Administrator/Mis documentos/Paginas w eb guardadas/data/20060705162317/index.html
13 Por ejemplo, si se pregunta ¿qué hace un arquitecto? puede responderse diseña y construye casas, la respuesta muestra con claridad competencias profesionales de los arquitectos. Lo mismo si se pregunta ¿qué hace un médico? Diagnostica y cura enfermedades de pacientes. Lo mismo podríamos hacer con otras profesiones.
14 Para la UAM un egresado es aquel que está titulado. Aunque se mostrarán algunos datos donde se distingue entre egresado y titulado como los datos de la ANUIES, en cuyos casos se hace la especificación necesaria.
15 El resto de los sociólogos no constituyen objeto de estudio en este caso particular, lo cual no implica que no sea importante estudiarlos como sociólogos calificados para ejercer una profesión.
16 "Todos estos cambios en el mundo del trabajo se expresan en el cambio del concepto de empleo por el de empleabilidad. Mientras el de empleo alude al desempeño permanente e invariable del profesional en un puesto de trabajo dentro de una pirámide organizacional; el de empleabilidad se relaciona con la capacidad para adecuar las capacidades profesionales a una variedad de desempeños que pueden distribuirse en el tiempo y en más de una organización de geometría variable". Tomado de Zegarra Pellane Jorge, La formación profesional en la universidad y el mundo del trabajo, tomado de internet. Fecha de consulta: 05 - 04 - 2005. fíle:///C:/Documents and Sethngs/Admirüstrator/Mis documentos/Paginas w eb guardadas/data/2QQ60705162317/index.html
17 Tomo algunas ideas de una propuesta de Pedro D. Lafourcade titulada Qué se le requiere al egresado en el ámbito de trabajo en donde opere sus saberes. Documento proporcionado como parte del curso del Desarrollo curricular por competencias profesionales, 2006.
18 El currículo por Competencias Profesionales parte del diagnóstico de las experiencias del entorno social, la práctica de las profesiones, del desarrollo de la disciplina en cuestión (características) y del mercado laboral que requiere de profesionistas competentes. La Combinación y análisis de estos elementos da vida a un perfil de egreso del futuro profesional (Ceneval, 2004, citado en Vargas). Por ejemplo el proyecto Tuning propone definir el perfil profesional teniendo en cuenta: la opinión de los académicos y especialistas disciplinarios, de los egresados propios y de otras universidades y de los empleadores y expertos.
19 Se aplicaron 16 entrevistas a sociólogos practicantes, 7 a egresados de Xochimilco (3 hombres y 4 mujeres), 6 egresados de Azcapotzalco (3 hombres y 3 mujeres) y 3 a egresados de Iztapalapa (1 hombre y 2 mujeres). De las 16 entrevistas, 5 correspondieron a egresados de la generación 1997 de la unidad Xochimilco y las 11 restantes a la generación 2002 de las tres unidades de la UAM.
20 El cuestionario del SIIE se aplica exclusivamente a los egresados que van a Rectoría General de la UAM a firmar su título, contiene rubros destinados a la obtención de datos personales, académicos, opinión sobre la formación y laborales. El total de egresadas de sociología de la UAM que contestaron el cuestionario del SIIE con fecha de corte al 21 de julio de 2005 fue de 757. A la unidad Azcapotzalco corresponden el 34%, a Iztapalapa el 23% del total, y el 43% de Xcthimilco. Cabe aclarar que no todos los egresados titulados contestan este cuestionario, porque es voluntario.
21 Cuando me refiero a certificación lo hago desde el enfoque de competencias y como parte de la discusión que hago a lo largo del documento, sin descuidar que para la sociología no hay certificación.
22 En la literatura sobre formación profesional se enfatiza el espacio escolar como aquel en el cual se desarrolla la formación, bajo el enfoque de competencias se busca el reconocimiento de otros ámbitos de formación profesional como el laboral o la capacitación. Precisamente por ello, actualmente escuela y trabajo se constituyen como los protagonistas de la formación profesional.
23 Este espacio de formación también juega un papel importante en el enfoque de competencias, pues actualmente se constituye como el objetivo principal de la formación escolar, y desde el practicum, como el espacio de iniciación de formación en el ámbito profesional.
24 Si este tema lo leemos desde aquellas profesiones que constituyen verdaderas tradiciones dentro de las familias, sería imposible no reconocer el papel o influencia del ambiente familiar en la formación de las competencias, como la abogacía o medicina, que según Monzó (2002), pueden constituir verdaderas aristocracias profesionales. Característica que no posee la sociología, en este caso es importante explorar qué papel juega la familia en la formación de las competencias profesionales del sociólogo.
25 La ética es un tema evidente en el funcionalismo, pues ve en el origen de cada profesión una necesidad social, con una especial preocupación por los valores y la ética de la sociedad moderna, de ahí que la profesional i zación está en impregnada de espíritu de servicio (Monzó, 2002).
26 Cabe aclarar que esta encuesta nos proporciona información de todos los egresados de sociología sean o no practicantes.
27 Entre los datos con que cuenta este instrumento son: datos personales de los egresados, elección de la carrera, dedicación y trabajo durante la carrera, servicio social, trabajo inmediato al egreso de licenciatura, realización de otros estudios al egreso de la licenciatura, trabajo actual y satisfacción profesional.
28 Se dice "grounded" para subrayar que la teoría formal debe ser contrastada con la gran teoría que es generada por supuestos lógicos y especulaciones acerca de la vida social (Glaser y Strauss, 1967; 34-35).
- Introducción
- Capítulo 1. La sociología en México y en la UAM
- Capítulo 2. Competencia y calificación a la luz del nuevo paradigma laboral
- Capítulo 3. Competencias profesionales a la luz de las reconfiguraciones actuales,
- Capítulo 4. Herramientas profesionales de los sociólog@s vía la escolaridad
- Capítulo 5. La vinculación, unión de espacios de formación
- Capítulo 6. Inserción laboral y competencias laborales y profesionales
- Conclusiones
- Referencias con otros estudios sobre egresados de sociología. Reflexiones a partir de la sociología de las profesiones
- Bibliografía
- Anexos
Accenture Consultoría (2001). Expectativas de los estudiantes universitarios ante su inserción laboral. España.
Accenture Consultoría (2005). Cumplimiento de las expectativas de los titulados universitarios tras su inserción laboral.
Acosta Silva, Adrián (2000). "Estado, políticas universidades en un periodo de transición. Análisis de tres experiencias institucionales en México". Primera edición. Universidad de Guadalajara, centro universitario de ciencias económico administrativas (CUEA) y Fondo de cultura económica. México.
Acosta Silva, Adrián (2002). El neointervencionismo estatal en la educación superior en América Latina. En Sociológica (2002). Año 17, número 49. Explorando la universidad, 15 años después. Mayo-agosto.
Alemán Sainz, Juan Gonzalo (1984). Estudio de caso, el mercado de trabajo del sociólogo, egresado de la ENEP - Aragón. Tesis de licenciatura (Licenciado en sociología) coordinación de Ciencias políticas. UNAM.
Álvarez Mendiola, Germán (1999). Tradiciones científicas y cambio organizacional en las unidades académicas de ciencias sociales. En, Sociológica. Año 14, número 41. La profesión académica en el fin de siglo. Septiembre-diciembre.
• Andrade Carreño, Alfredo (1993) "Tradiciones intelectuales y contexto institucional en la formación de sociólogos: un estudio histórico". En ACTA SOCIOLOGICA. (MEXICO), No: 9, Mes: SEP-DIC, Págs... leer más
Accenture Consultoría (2001). Expectativas de los estudiantes universitarios ante su inserción laboral. España.
Accenture Consultoría (2005). Cumplimiento de las expectativas de los titulados universitarios tras su inserción laboral.
Acosta Silva, Adrián (2000). "Estado, políticas universidades en un periodo de transición. Análisis de tres experiencias institucionales en México". Primera edición. Universidad de Guadalajara, centro universitario de ciencias económico administrativas (CUEA) y Fondo de cultura económica. México.
Acosta Silva, Adrián (2002). El neointervencionismo estatal en la educación superior en América Latina. En Sociológica (2002). Año 17, número 49. Explorando la universidad, 15 años después. Mayo-agosto.
Alemán Sainz, Juan Gonzalo (1984). Estudio de caso, el mercado de trabajo del sociólogo, egresado de la ENEP - Aragón. Tesis de licenciatura (Licenciado en sociología) coordinación de Ciencias políticas. UNAM.
Álvarez Mendiola, Germán (1999). Tradiciones científicas y cambio organizacional en las unidades académicas de ciencias sociales. En, Sociológica. Año 14, número 41. La profesión académica en el fin de siglo. Septiembre-diciembre.
• Andrade Carreño, Alfredo (1993) "Tradiciones intelectuales y contexto institucional en la formación de sociólogos: un estudio histórico". En ACTA SOCIOLOGICA. (MEXICO), No: 9, Mes: SEP-DIC, Págs: 11-40.
• ANUIES. Esquema básico para estudios de egresados. Colección biblioteca de la educación superior. Serie investigaciones. 2003.
• ANUIES y UNAM. Calidad e internacionalización en la educación superior. Colección biblioteca de la educación superior. Serie investigaciones. 1999.
• Arango Tamayo, Gustavo Alberto (1990). Formación académico y ejercicio profesional del sociólogo en México. Un estudio de caso de los egresados de la licenciatura en sociología de la Universidad Autónoma Metropolitana (Azcapotzalco) y de la Universidad Iberoamericana. Tesis de Maestría en Ciencias Sociales. FLACSO - México. Generación 1988¬1990.
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Boletín Técnico Interamericano de Formación Profesional. Boletín CINTERFOR/OIT. Segunda época. Número 149. Mayo-agosto 2000. Boletín Técnico Interamericano de Formación Profesional. Boletín CINTERFOR/OIT. Segunda época. Número 149. Mayo-agosto 2000. Bonal, Xavier (1998). Sociología del educación. Una aproximación crítica a las corrientes contemporáneas. Primera edición, España. Editorial Paidós.
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